La educación se mueve por amor

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Construyamos, juntos, una nueva educación. 

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Es cierto, la educación costarricense está en crisis. Quienes hemos estudiado o trabajado en un centro público lo sabemos, la crisis se refleja en grupos sobre saturados, instalaciones físicas decadentes, programas desertores del conocimiento, burocracia asfixiante, etc.

Es cierto, la educación costarricense está en crisis; son miles las razones para certificar la muerte del sistema, pero la educación costarricense sigue viva, contra todo pronóstico razonable, la educación sigue. ¿Por qué sigue?, creo firmemente que la educación costarricense se mantiene y se mueve por amor.

¿Amor? Me preguntarás, pues si, por amor. Ese amor único e invisbilizado de madre soltera que todos los días sale a trabajar para poder sostener los estudios de sus hijos(as), que por amor suda cada día los pases, los uniformes, los útiles y hasta tutorías. Ese amor mueve hogares convencidos de que la única alternativa para salir adelante es sembrar amor por los estudios en sus hijos(as).

Y qué decir del amor estudiantil. Ese amor del niño o la niña de kinder y escuela que ama el conocimiento, el aprender y que, tal cual su primer amor, llega todas las tardes a contar a toda su familia lo vivido y aprendido en su kinder o escuela. Ese amor a la superación, a sí mismo, que tienen decenas de miles de colegiales que luchan contra toda la adversidad para mantenerse en el colegio y seguir construyendo el amor con sus compañeros(as).

No podríamos imaginar la fuerza del amor de ese estudiantado que camina hasta dos horas para llegar a su centro escolar, el estudiantado que se levanta para estudiar después de que su padres agredió a su madre, el que sale de su casa con hambre de comida y de amor, el que no toma el camino del narco y la prostitución por dinero, ese estudiantado que se sienta en el mismo pupitre tratando de construir felicidad y amor en gestos, bromas y silencios.

Y acaso no es amor esa fuerza indescriptible que mueve a cientos de personas para inscribirse en las facultades de educación. Si, es amor, un amor por el prójimo con el ideal fortificado de poder cambiar la vida de otros, de tocar almas, de ser útil para la humanidad desde la trinchera más humilde e impactante de la estructura social: las aulas.

No es la profesión mejor pagada, ni la más respetada, tampoco da condiciones de infraestructura ni condiciones sociales asertivas, enfrentas grupos de 30 o más personas en etapas de crecimiento y cambio tan fulminantes como rápidos, enfrentas jefes con complejos napoleónicos, serruchadas de piso de compañeros(as), castigo social de padres y madres de familia, etc. Y aún así, por vocación llena de amor y esperanza, ahí está el  y la docente.

Y por amor a su trabajo y por amor a su dignidad, se levantan miles de docentes cada día para llegar temprano, para ver si Juan o María necesitan comida, averiguar si Eliana resolvió su problema, tramitar la beca de Michael, apoyar a Gabriela. Por amor a su trabajo planifica aunque otros(as) no lo hagan, prepara copias, busca material, se informa; por amor a su dignidad entrega lo mejor de sí cada día como si fuera el último día de trabajo.

Incluso, por amor incomparable es la única profesión donde miles de docentes, héroes silenciosos, llegan a trabajar sonrientes, tranquilos como siempre, durante semanas o meses sin recibir su salario, con atrasos o malos cálculos salariales realizados desde oficinas centrales.

Y por amor a sus compañeros(as) y su  dignidad, miles de estudiantes se rebelan contra los y las malos(as) docentes, se organizan y resisten para no ser aplastados por ellos(as) y el sistema, se abrazan, juegan, comparten y solidarizan, todo por amor, por esa tierna convivencia que se convierte en oro de la memoria individual y colectiva.

Así es, amigo(a) mío, por amor se mueven las cosas en el sistema educativo costarricense, dirán que es simple y hasta romántica explicación, tal vez sí pero también es la más compleja y abrumadora explicación posible para seguir viendo cientos de miles de estudiantes llegando a precarios que llamamos centros escolares, es la única forma de explicar a esa extraña pero imprescindible minoría de maestros(as) en todo el término de la palabra que van desde barrer su aula, pasando por sus clases hasta las labores de psicología, trabajo social, oficinista, burócrata, político, etc.

Y no peco de ingenuo, ni quiero pecar, hay otras miles de cosas que no funcionan, pero la última gran trinchera por una nueva educación se libra en privado. No depende del presupuesto que dé el MEP, ni depende de las capacitaciones, ni de la infraestructura ni nada de eso, la lucha por la nueva educación depende de dos personas, un o una docente y un o una estudiante.  Dependerá de la dosis de amor que les mueva a ambos para interactuar como dos seres humanos y almas que se encuentran en momentos y caminos distintos de la vida pero en un mismo instante del tiempo universal y en el mismo trecho de la vida donde es necesario juntarte para poder alcanzar la cima de la montaña metafísica del cosmo.

Podrán quitarnos todo, como muchas secciones de este país donde se dan clases en canchas de futbol y hasta debajo de un árbol, pero si queda amor tendremos posibilidades de cambiar. Igualmente, podrán darnos todo que, si no hay amor por el conocimiento, amor propio, amor por la superación, amor por la profesión y decenas más, el producto será tan escuálido y simple que no habrá válido siquiera el intento.

Así pues, la veta universal que nos aportará un nuevo sistema es el amor, incluso el amor por esta utopía de construir algo nuevo, entender su importancia, dimensionar su impacto y luchar por descubrirla detrás de cada acto cotidiano en el sistema educativo, representa el escenario de posibilidades y retos que podrían, o no, sentar las bases de un sistema educativo mejor.

Por el momento, termino esperanzado pues  se que, por todo el territorio nacional hay decenas de tipos de amor que moverán estudiantes y docentes un día más para, juntos, construir una nueva educación.

Un abrazo

César Toruño

Publicado en Actualidad, Propuesta de Educación, Reflexionar, Reforma Educativa | 2 comentarios