El discurso de la evaluación.* Segunda Parte

Elementos conceptuales de la Evaluación.
Ahora bien, planteadas las reflexiones básicas del segundo capítulo, Alicia nos presenta los elementos conceptuales del campo de la evaluación, lo cual subdividiremos para una más ágil lectura:

1. Comprensión-Valoración:
la evaluación es un proceso complejo de reflexión y análisis crítico y de síntesis conceptual valorativa*, a partir de la cual se conoce, comprende y valora:
a) el origen y desarrollo de un proceso o situación social;
b) su conformación estructural, y
c) la interrelación entre ambos aspectos, esto es, entre su estructura y su devenir.” (De Alba, 1991, p. 94)
* la negrita es de la autora.
Creo que la cita es más que clara para reflejar la posición de la autora sobre lo que es evaluación, pero además de esto, Alicia profundiza en lo que considera comprensión conceptual (teórica) y valoración (axiológica).
En el caso de la comprensión conceptual, establece que toda evaluación (y evaluador) debe de tener clara una base teórica pues de lo contrario “nos encontramos ante un proceso de enjuiciamiento” (De Alba, 1991, p. 95) y un proceso sin una clara base teórica es más débil ante presiones internas-externas para su manipulación.
La valoración en evaluación es fundamental pues hace referencia “al problema de la responsabilidad o compromiso de los evaluadores en la formulación de la valoración, del juicio” (De Alba, 1991, p. 96), es decir, es un reconocimiento de las subjetividades que se interrelacionan en las redes que integran el proceso de evaluación.
2. Carácter axiológico
Creo que para abarcar este apartado, bastan dos frases que reflejan integramente la postura de la autora:
“afirmamos que el carácter axiológico de la evaluación la convierte en una actividad humana con el máximo nivel de complejidad y responsabilidad ante el ejercicio consciente del razonamiento o la convierte en una arma irracional de la racionalidad técnica, justo al evadir, en el análisis de la evaluación misma, su esencia, su carácter axiológico” (De Alba, 1991, p. 89)
“El carácter axiológico de la evaluación se refiere al conjunto de valores a partir de los cuales se analiza el objeto-sujeto a evaluar… a la problemática del establecimiento del cuerpo valorativo en el proceso de evaluación, cuando menos en los siguientes tres sentidos:
- El referido a la revisión misma de los valores básicos o fundamentales (considerados casi como inamovibles),
- el referido a la valoración del sustento o los sustentos teóricos de la evaluación, y
- el referido al compromiso mismo de la instancia evaluadora.” (De Alba, 1991, p. 98)
Es decir, Alicia nos plantea el tema de la evaluación dentro del escenario de lo Subjetivo vrs Objetivo, discusión propia de la educación y que, para el caso costarricense, sigue teniendo vigencia. Mientras que ciertos sectores claman por una educación convertida en ciencia objetiva con investigadores aislados de lo humano; otro sector propugna por el reconocimiento de la educación como acción humana integrada por la subjetividad de todos sus participantes y que sólo puede ser abarcada íntegramente desde la comprensión de esas subjetividades.
Esto implica una revolución en la perspectiva de evaluación, pues se elimina, por efecto, la posición de una verdad absoluta y correcta y las posibilidades de ofrecer recetarios para solucionar las situaciones detectadas durante el proceso de evaluación. Es decir, el sistema de control externo objetivo y supremo.
Por último, Alicia nos recuerda que lo axiológico integra cinco dimensiones vitales:
cultural: ya sea de una cultura general o sub culturas, lo cierto es que los procesos de evaluación ponen en juego las posibilidades de influencia cultural determinante o no, y como la cultura se refleja en las estructuras subjetivas de las personas.
Social: en relación a organización social (grupos, sectores e instituciones) en escala local, regional, nacional e internacional, obviamente, se hace relación a las redes de poder y sobre el agente que tomará las decisiones y los sectores de presión antes, durante y después del proceso de evaluación.
Política: “está pensando en la valoración, asunción o rechazo, por parte de la instancia evaluadora, del proyecto o de los proyectos político-sociales que entran en juego en un proceso de esta índole” (De Alba, 1991, p. 103), es decir, el evaluador o la instancia evaluadora deja de ser un técnico para pasar a ser un sujeto social en un entramado político, lo cual, sin lugar a dudas, es una reivindicación determinante en la propuesta de Alicia.
Ideológica: en relación con la dimensión política, estará en relación como los sujetos del proceso han generado un conjunto de ideas explicativas del mundo.
Económica: una reivindicación de corte marxista, y que reconoce la influencia de las estructuras de producción-acumulación como formas de presión hacia los procesos de evaluación, esta nivel es sumamente importante en lo axiológico pues nos lleva a las discusiones sobre posiciones sociales-económicas, explotación, etc.
3. Sustento teórico: este apartado le sirve a la autora para reiterar su posición sobre la importancia de una base teórica fuerte y clara para poder comprender el proceso, o circunstancia, a evaluar.
4. El problema del poder: Sin duda, una reivindicación transversal en el libro de Alicia es la cuestión del poder, ya que “En el momento actual, en el cual se vive una situación de crisis en todos los ámbitos de la vida social, entre otras razones por la concentración del poder y de la toma de decisiones, no sólo en determinados sectores de las distintas sociedades, sino en determinados países a nivel internacional es central y pertinente el análisis que cuestione este manejo del poder” (De Alba, 1991, p. 107).
Obviamente, si cabe la palabra obvio en los asuntos humanos, esta discusión se enmarca dentro de una visión de pedagogía crítica, aulas democratizadoras y construcción social del conocimiento. Pero si se apuesta por un sistema educativo verticalista, individualista, domesticado y sumiso, pues no se debe reflexionar por el asunto del poder y por el contrario se debe concentrar todas las fuerzas en la discusión aislada sobre los métodos de evaluación.
5. Participantes en el proceso de evaluación: en síntesis, podríamos contraponer un proceso de evaluación verticalista donde un evaluador externo analiza a los objetos-sujetos y sus situaciones para llegar a conclusiones y, por el otro extremo, una evaluación horizontal y democrática, donde todos (evaluador-evaluados) comparten la experiencia del proceso y aportan sus experiencias, clarificando el papel de las subjetividades. Cada una de estas posturas implica toda una construcción ontológica, epistemológica, teórica y pragmática específica.
En una próxima reflexión tratare de aplicar ciertos conceptos de este segundo capítulo al tema de Bachillerato en Costa Rica.
toruño

* De Alba, Alicia (1991). Evaluación curricular. Conformación conceptual del campo. México: UNAM.

Acerca de Sortilegios Educativos

Este es el sitio oficial del proyecto Sortilegios Educativos además, el sitio servirá para la difusión de reflexiones sobre la realidad educativa nacional y regional, desde una pedagogía crítica, difusión de proyectos (propios y de otras organizaciones) para la construcción de una educación alternativa, la generación de debates e intercambios de opiniones sobre la realidad del sistema educativo costarricense, entre otros.
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