La evaluación de profesorado: ¿ayuda o amenaza?

Premisas básicas de Santos Guerra:
1. La evaluación es “un proceso de estimación de la calidad de la enseñanza, asentado en evidencias y realizado para poder comprender y mejorar la práctica educativa” (Santos, 1995, p. 88)

2. La evaluación del profesor es básica siempre y cuando sea contextualizada (libertad profesional, medios de que dispone, número de estudiantes a su cargo, institución, estímulos, condiciones de trabajo, formación, entre otros), de lo contrario se volvería parcial.
3.Evaluar al docente no es solo evaluar su docencia, pues también ejerce funciones diversas y complementarias vitales en su ejercicio profesional.
4. No debe utilizarse escalas rígidas e instrumentos contestados por los alumnos como únicas fuentes de información para la evaluación, los alumnos tienen que ser “una fuente más de la valoración” (Santos, 1995, p. 93)
5. La evaluación puede ser producto de iniciativas externas (preocupación de responsables públicos y destinatarios) e interna (inquietud del profesional)
6. La evaluación interna posibilita más el mejoramiento puesto que es un producto de la reflexión que rompe con mitos como el de identificar “experiencia con ciencia pedagógica” (Santos, 1995, p. 89)
7. Se debe de distinguir los propósitos y efectos de la evaluación, pues lo “verdaderamente importante es saber a quién va a favorecer, al servicio de quién se va a poner, qué tipo de beneficios va a reportar” (Santos, 1995, p. 90).
8. Sobre los propósitos, el autor recalca que el “propósito fundamental es conseguir a través de la indagación rigurosa sobre la práctica las evidencias necesarias para la comprensión de la actividad de tal manera que los protagonistas puedan formular un juicio riguroso sobre su valor educativo” (Santos, 1995, p. 90) Y dicha evaluación debe apostar por la contextualización, utilizando una visión de “claustro de profesores”, es decir, dejar de lado el viejo esquema de evaluar al docente aislado en su aula para iniciar evaluaciones con los docentes de una institución como grupo interdependiente.
9. Los efectos de la evaluación son: individual , organizativo (escuela como unidad funcional de planificación) y contextual (organizaciones relacionadas con la escuela como las familias)
La evaluación busca la comprensión, pero esa comprensión “para ser efectiva en cuanto a la potencialidad de cambio que se persigue, ha de realizarla no el evaluador sino el protagonista de la acción” (Santos, 1995, p. 93).
10. Para una mejor comprensión, se debe apostar por diversas estrategias para la recolección de la información, tales como: autoinforme de los docentes sobre su labor, la revisión del quehacer profesional por parte de los colegas y la visita cíclica de expertos que recolectaran información.
11. La ética de la evaluación del profesorado parte de la premisa de que es “necesario poner la evaluación al servicio de valores públicos y de los justos intereses profesionales de quienes trabajan” (Santos, 1995, p. 97).
12. Lo anterior implica reconocer una serie de derechos a cada uno de los integrantes del proceso de evaluación. Las instituciones educativas tienen derechos en relación a ejercer supervisión del proceso, tomar decisiones, uso de la información en beneficio de los estudiantes y cooperación con el equipo directivo para planificar y realizar la evaluación.
13. Los profesores tienen derecho a una razonable seguridad laboral, discreción, razonable participación en la toma de decisiones, ser evaluados conforme criterios relevantes y demostrables, notificarles sobre cuando serán evaluados, conocer los resultados de al evaluación, manifestar justificaciones y apelaciones, entre otros.
14. Los padres de familia tienen derecho a esperar que sus hijos tengan docentes competentes, dichas competencias serán regladas y verificadas de forma justa y funcional, que sus inquietudes serán incorporadas en el proceso y a esperar que la evaluación mejore la educación de sus hijos.
(Santos, 1995, pp. 95-97)

Conclusiones:
El autor rescata que “La principal mejora radica en la misma entraña del proceso, un proceso que busca la comprensión para que, desde ella, se puedan tomar (los propios profesores o los responsables de la gestión educativa) decisiones racionales de cambio” (Santos, 1995, p. 99), además esta propuesta de proceso de evaluación apuesta por permitir las actitudes de reflexión, cooperación, negociación y diálogo; durante el proceso la evaluación aviva la reflexión sobre la práctica docente sí como la comprensión, la discusión (que genera coherencia en la comunidad educativa) y permite la toma de decisiones más oportunas.

Acerca de Sortilegios Educativos

Este es el sitio oficial del proyecto Sortilegios Educativos además, el sitio servirá para la difusión de reflexiones sobre la realidad educativa nacional y regional, desde una pedagogía crítica, difusión de proyectos (propios y de otras organizaciones) para la construcción de una educación alternativa, la generación de debates e intercambios de opiniones sobre la realidad del sistema educativo costarricense, entre otros.
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