La construcción de la ciudadanía en Costa Rica ha sido un proceso que inicia en la segunda mitad del siglo XIX desde la visión liberalismo (Molina, I y Palmer, S. 2000; Molina, I. 2002) y su utilización del sistema educativo como herramienta legitimadora de ese proyecto político.
Desde la reforma educativa de Mauro Fernández, 1886, el sistema educativo adquiere la importancia como eje de homogenización, creación y modelamiento de la Ciudadanía Costarricense, utilizando desde sus inicios la enseñanza de la Cívica y, posterior a 1950, utilizando la asignatura de Estudios Sociales (Solano, 2006).
Por tanto, la Educación Cívica surge como una asignatura reproductora de la visión de ciudadano y ciudadanía dentro del liberalismo, caracterizada por la división por géneros, condicionada por el Estado Patriarcal y adoctrinante en la ideología Liberal (Palacios, 2006).
En este proyecto, de finales del siglo XIX e inicios del siglo XX, “el súbdito deviene en ciudadano” (Palacios, 2006 b, p 2), pero con una ciudadanía limitada por géneros y clases sociales con brechas que empezarían a cerrarse hasta la segunda mitad del siglo XX.
Dicho fenómeno se ha estudiado hasta 1949 (Arias, Freer, Sole y Vásquez, 1998) pero no existen estudios sobre la visión de la ciudadanía del curriculum preescrito de la educación costarricense desde la formulación de los Fines de la Educación, mucho menos en épocas históricas contemporáneas (transición hacia un posible Estado Neoliberal).
Al iniciar el siglo XXI es de suma importancia realizar estudios sobre la concepción de ciudadanía en el curriculum preescrito (en este caso, Educación Cívica de la educación diversificada) por cuanto, desde 1982, nuestro país se encuentra en una transición político-económica entre un modelo político-económico de un Estado Keynesiano y un modelo de Estado Neoliberal, los cuales difieren en sus concepciones de ciudadanía y ser humano.
Por lo anterior, el sistema educativo costarricense, como sistema no objetivo ni neutral (Gimeno, 1998b) que responde a los intereses políticos económicos, ha visto fracturarse (en el diseño curricular) la concepción, y aplicación, de la Ciudadanía Socialdemócrata (reflejada en los fines de la educación) frente al avance del poder político-económico Neoliberal.
Esta contradicción, entre una concepción de ciudadanía Socialdemócrata y Neoliberal, caracterizada por la transnacionalización de la economía costarricense, generaría problemas socioculturales y políticos-económicos ya que enfrentamos “sociedades nacionales económicamente inestables que son atraídas a una órbita transnacional carente de elementos estabilizadores en lo social y político. La perspectiva es, pues, de inestabilidad y potencialmente conflictiva” (Vargas, 2001, p. 23)
Lo anterior por cuanto, como nos sugiere Gimeno (1998b, p. 34) “La cultura general de un pueblo depende de la cultura que la escuela hace posible mientras se está en ella, así como de los condicionamientos positivos y negativos que se desprenden de la misma”.
Esto nos lleva a un escenario de una sociedad en transición económica-política, en donde poderes hegemónicos político-culturales están socavando, o al menos cuestionando, las bases político-culturales y económicas de la sociedad; mientras que el sistema educativo se vuelve escenario determinante para la implantación, o no, del nuevo modelo.
Sin embargo, a casi tres décadas de iniciada la transición, la inestabilidad y/o incoherencia del sistema educativo ha aumentado las contradicciones sociales, pues el breve esbozo de una ciudadanía neoliberal dentro de una transnacionalización económica,
“tiende a destruir los referentes que crean comunidad y determinan las lealtades sociales, los cuales son factores indispensables en el proceso de estructuración de un mínimo de consenso social y político. Y ese mínimo de consenso es indispensable, a su vez, para que la organización social posea el mínimo de viabilidad” (Vargas, 2001, pp. 23-24)
Frente a este escenario de transición político-económica, tendríamos que reivindicar “la concepción del currículum como la expresión del conflicto, y por la toma de conciencia de que el currículum constituye uno de los principales agentes en la introducción, preparación y legitimación de las formas de vida social” (McLaren, 1997, p. 55).
Surge la necesidad de desenmascarar la concepción de ciudadanía desde Neoliberalismo (como elementos contrarios a los fines de la educación) se implanten en el sistema educativo, degenerando en un sistema donde “El individualismo, el egoísmo, la competitividad y rivalidad, el clasismo, racismo, sexismo, homofobia y edadismo… vuelvan a ser algunos de los valores más perversos que se acaben fomentando en las aulas” (Torres, 2003, p. 191)
Debemos de asumir la responsabilidad de revelar la implementación de una concepción de ciudadanía neoliberal que atentaría contra los ideales establecidos en nuestra regulación nacional y hasta podría ir contra todo fin de una concepción de ciudadanía con perfil humanista, por cuanto, este proceso de denuncia es importante ya que “para educar a los estudiantes en una sociedad tal [neoliberal] es preciso desenmascarar estos procesos sociales y ofrecer formas de acción social y política que presente modos de entendimiento y de lucha” (Kemmis, 1998, p. 125), ya que el curriculum como opción históricamente configurada, está dominado por “valores y supuestos que es preciso descifrar” (Gimeno, 1998b, p. 18).
Esta contradicción, y sus posibles consecuencias, también han despertado la preocupación de las máximas autoridades del Ministerio de Educación Pública de Costa Rica, ya que hasta el propio Ministro de Educación Pública, señor Leonardo Garnier Rímolo, asegura que “Lo que tuvimos claro al redactar la Ley Fundamental de Educación o al impulsar los proyectos sinfónicos… lo olvidamos en los hechos cuando asignamos los recursos –y recordemos que los recursos reflejan las prioridades mejor que los discursos- de nuestro sistema educativo” (MEP, 2008, p. 4.)
Del anterior texto, se puede inferir un reconocimiento implícito, por parte de la mayor autoridad oficial del Ministerio de Educación Pública, sobre las confrontaciones de visiones entre la educación durante el Estado Gestor y el Estado Neoliberal.
El señor Ministro establece el marco referencial de la visión educativa, y por ende de Ciudadanía y el Ciudadano, dentro de proyecto político-económico socialdemócrata, al hacer referencia a la Ley Fundamental de Educación, aprobada en el año 1957, y el proyecto de la creación de la Orquesta Sinfónica Juvenil desarrollada durante la presidencia de José Figueres Ferrer, período 1970-1974.
Además, se enmarca una segunda etapa, del Estado Neoliberal, con referencia a la “asignación de recursos” por cuanto, desde 1982, y como consecuencia del contexto de crisis económica, ascenso al poder de la ideología Neoliberal y reformas político-económicas al Estado, se disminuyó el porcentaje del Producto Interno Bruto dedicado a la educación en Costa Rica (Korten, 1997), reducción que se generaliza a todo Estado con políticas neoliberales (Torres, 2003, p. 43)
Sin duda alguna, la afirmación del señor Garnier Rímolo no puede pasar desapercibida por cuanto implicaría que el perfil de persona y ciudadano buscado por el Ministerio de Educación Pública durante el Estado Neoliberal no responde a los fines de la educación costarricense establecidos en la Ley Fundamental de Educación. Lo que a su vez tendría un efecto domino en todo el sistema educativo.
Rescatar esa aspiración de la ciudadanía en un Estado Neoliberal es de de gran importancia por cuanto, toda propuesta (como la que ha presentado el Ministerio de Educación Pública) que trate de cambiar esa concepción y construcción sólo podrá tener éxito si profundiza sobre las características del proyecto predecesor, como un modelo de capital cultural institucionalizado y capital social (Bourdieu, P. 1999) que degeneraría en un ciudadano con un capital cultural incorporado que respondiera al modelo Neoliberal.
Este capital cultural no es un proceso acabado o perfeccionado, por el contrario nos encontramos frente a un proceso de transición político-económica de un Estado de Bienestar a un Estado Neoliberal, este último enfrentando contradicciones internas en su proyecto educativo por cuanto:
La nueva derecha no puede articular un discurso y un programa coherentes sobre la educación por sus propias contradicciones: es desreguladora y ordenancista, es liberal y autoritaria, ataca al Estado y necesita del reforzado del mismo, glorifica la tradición, al tiempo que sus políticas destruyen valores tradicionales, es comunitaria (defensa de la integración social a partir de núcleos sociales aglutinados en torno a intereses cercanos) a la vez que individualista. (Gimeno, 1998a, p. 292)
Lo anterior implica que, el proyecto de ciudadanía desarrollado durante los últimos años, se encuentra mediado por una lucha entre la visión socialdemócrata y la visión neoliberal, lo cual se mostraría en los contenidos del diseño curricular de la educación cívica entre el período 1982 y 2008.El análisis de estos diseños curriculares y su visión de ciudadanía, podrían explicar el éxito o debilidades de la comunicación pedagógica (Bourdieu, P y Passeron, J. 2001), en su objetivo de la formación de una ciudadanía, y su impacto en el curriculum real con la implementación de una visión de ciudadanía de características Neoliberal que la alejaría del ideal pregonado en los fines de la Educación
la siguiente reflexión será sobre ¿qué es ciudadanía?
un abrazo,
toruño
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