Contextualización histórica-política del Proyecto de Ciudadanía Neoliberal
Es momento de iniciar el aterrizaje de nuestra reflexión, para lo cual les propongo una breve contextualización para el caso latinoamericano y, en la siguiente reflexión, continuar con el impacto en Costa Rica.
Ciudadanía, Estado y América Latina.
La ciudadanía y los procesos de producción capitalistas unen sus raíces durante el proceso de Revolución Industrial europeo y, posteriormente, estadounidense, por cuanto se da paralelamente a la formación e integración de los Estados Nacionales.
Surge, entonces, una concepción de ciudadanía que respondía a ese proyecto político-económico, en tanto buscó “la construcción del ser humano disciplinado, obediente y acrítico en relación al modelo de sociedad y los poderes establecidos… [generando]…una ética del trabajo acorde con las necesidades de la sociedad capitalista naciente” (Torres, 2003, p. 185)
Esta influencia del sistema capitalista en la formación de la ciudadanía se denota en la construcción de un ser humano idealizado en la individualización y competitividad.”(Varela, 2001. p. 95), tanto laboral como social.
No obstante, estos procesos de crear un trabajador eficiente para la producción o una “cultura de la eficiencia productiva” (Souza; Vega, 2002) no había logrado, y en realidad podríamos afirmar que no buscaba, desplazar los ideales de un Estado “vinculado al republicanismo y al laicismo [en donde] la escuela era esencial para construir una ciudadanía democrática” (García, 2001. p. 75) y mucho menos, a mediados del siglo XX, cuestionar los valores del Estado Keynesiano y su visión intervencionista.
Es decir, entre el surgimiento de los Estados Nacionales y la década de 1960, la formación de un ciudadano político-social había tenido prioridad sobre la formación del ciudadano económico a tal punto que, a mediados del siglo XX, inició el apogeo de los derechos sociales como elementos inherentes a la ciudadanía.
No obstante, en la década de 1970, como producto de la contracción del sistema de acumulación y reproducción capitalista, surge el movimiento político-económico denominado Neoliberalismo con una propuesta de transnacionalización económica, una restructuración social, política y cultural de los Estados Nacionales y el surgimiento-incremento de los organismos supranacionales.
Esta contracción del sistema capitalista mundial ocasionó que, en América Latina, “se empezaron a oír cada vez con más fuerza los cánticos de sirena del neoliberalismo, y su exigencia de suprimir los gastos sociales” (Varela, 2001. p. 97).
América Latina: crisis del sistema capitalista y la transnacionalización de la economía.
En la década de 1970, América Latina inicia (en pocos casos por propia voluntad, pues en la mayoría de países se dio por imposiciones económicas –FMI y BM- y militares, de esta última versión es representante ideal la dictadura de Augusto Pinochet en Chile) el cuestionamiento al Estado Desarrollista o Keynesiano, impulsándose el avance de gobiernos Neoliberales con una agenda político-económico-social en total oposición al viejo modelo de Estado Keynesiano y con la misión de insertarse en la transnacionalización económica o globalización económica.
En esa etapa, nuestra región vio el surgimiento de una alianza entre neoliberales y neoconservadores, en lo que Gillermo Miranda (2004) denomina Nueva Derecha, aunque muchas veces podríamos apreciar a los antiguos liberales convertidos en conservadores (Gimeno, 1998a, p. 292), con el objetivo de realizar reformas a los Estados para adaptarlos a un capitalismo global e implantar una hegemonía neoliberal, en aspectos políticos y culturales, legitimadora de la racionalidad económica del sistema (Torres, 2003, p. 31).
Esta coyuntura histórica de aplicación de reformas políticas económicas, tuvo impacto en los sistemas educativos por cuanto respondían a la eliminación del modelo de Estado desarrollista por un modelo liberal (Barriaga e Inclán, 2001) y la inherente aplicación de una visión de la educación como un costo social.
un abrazo
Toruño