Una situación realmente compleja pues debemos de aceptar que, en un escenario estadísticamente probable, las fuerzas progresistas no tendrán el gobierno ejecutivo o lo tendrán con un débil poder para gobernar.
Por tanto se impone el reto de la construcción de la alternativa desde la oposición lo cual a pesar de sus muchos inconvenientes, tiene la gran ventaja que no debe responder a ciertos intereses obstruccionistas o seudo reformistas.
Lo primero es saber contra quién luchamos. Muchos dirán ¡eso es obvio, son los neoliberales! pero no es algo tan simple.
Toda reforma educativa tiene tres elementos en interacción dialéctica: lo técnico (eminentemente pedagógico), lo político (intereses de gobierno-oposición y grupos de presión) y lo práctico (capacidad de acción real). Durante los últimos 20 años (como desarrolle en los siete artículos sobre ciudadanía y neoliberalismo) el neoliberalismo ha implementado una reforma educativa que, aunque dispersa y a veces contradictoria, ha logrado implementar:
1. Disminución o estancamiento de inversión pública y promoción de la inversión privada.
2. Implementación y/o desarrollo de modelos educativos que respondan a la demanda laboral como colegios científicos, bilingües y técnicos (en este último rubro ya se localiza cerca del 20% de estudiantes de secundaria)
3. Desprofesionalización Docente: se ha multiplicado la cantidad de personas graduadas en educación en universidades privadas en carreras “mágicas” (de dos años bachillerato y 8 meses licenciatura). Además, la gran mayoría de docentes se han formado, en la academia y en su práctica, como técnicos aplicadores de recetas pedagógicas y no como teóricos y, mucho menos, críticos.
4. Seudoposicionamiento estudiantil: se han aumentado los derechos “desechables” de los estudiantes para aparentar una seudo comunidad educativa democrática, escondiendo un rígido verticalismo. Durante estos 20 años hemos visto como han aumentado los derechos de papel de los estudiantes pero su operacionalización ha sido nula o de poco impacto.
5. Reformas de curriculares: tiempos, selección-organización de contenidos, división de funciones y otros elementos del sistema educativo han sido “maquillados” o depurados para mejorar su eficiencia y eficacia, sobre todo ante la presión del grupo empresarial que exige mejoras en matemáticas, español e inglés.
6. Se paso de un Estado Regulador a un Estado Evaluador: ya el estado dejó su papel interventor directo en las instituciones educativas para asumir un rol de evaluador (con pruebas nacionales), lo cual le permite ejercer mayor presión sobre las bases del sistema (docentes-estudiantes)
7. Se implementaron los criterios empresariales en el sistema educativo, tanto en su administración como en desarrollo y evaluación.
8. Otros: por la extensión no voy profundizar en otros elementos los cuales, tal vez, podamos analizar después.
Pero durante estos últimos 20 años, y sobre todo en los últimos 12 años, la Reforma Educativa Neoliberal (o Ajuste Educativo Neoliberal) se ha dado sin que se le llame Reforma. Sin duda el mayor logro de los grupos económicamente poderosos en Costa Rica ha sido implementar cambios en el sistema educativo sin generar un amplio debate sobre los mismos. Invisibilizando la reforma, han logrado crear el escenario, ficticio, de aplicación de cambios adaptativos del sistema educativo.
Pero, al iniciar el 2009, ese bloque que simplemente llamaríamos neoliberales debemos de subdividirlos en los grupos que se unirían, probablemente, contra una propuesta progresista de alternativa pedagógica:
1. Intelectuales Orgánicos Neoliberales: los famosos teóricos del neoliberalismo costarricense, no sólo en el plano económico sino también en el pedagógico.
2. Partidos Políticos que defienden, explícita o implícitamente, una sociedad capitalista y un sistema democrático burgués; sin duda PLN, PUSC, ML y una parte del PAC.
3. Los técnicos pedagógicos de influencia neoliberal: un grupo burócrata de mandos medios del MEP y un importante grupo de docentes de secundaria que creen fielmente en los conceptos de competencia, eficacia y eficiencia, en la adaptación de la escuela a la demandas laborales y a la misión educativa de forjar mano de obra antes que ciudadanos (esto último sería más implícito)
4. Sectores empresariales: relacionados con áreas productivas de servicios (mayoría de carreras de colegíos técnicos y el INA) y necesitados de mano de obra con ciertas habilidades (por ejemplo, manejo de segunda lengua)
5. Organizaciones empresariales educativas cuyos intereses sectoriales se traducen en presiones políticas para facilitar el dominio del mercado (por ejemplo los oligopolios en textos educativos), la inclusión de contenidos, la venta de servicios (empresas que ofrecen cursos de idiomas usando infraestructura de colegios públicos), el aseguramiento de sus nichos comerciales (empresas educativas de educación superior o “universidades” privadas)
6. Grupos defensores de la inmovilidad, en muchos casos mandos medios y trabajadores de la educación que apuestan por una certeza cotidianidad llena de imperfecciones antes que por un cambio bien intencionado pero con altos riesgos para implementarse y mantenerse.
Estos seis grandes bloques se desplazan por las tres ramas de la reforma (política, técnica y práctica) y utilizarían su poder mediático para tratar de crear una opinión pública que presione el proceso.
Es decir, aunque es un enemigo de seis cabezas las cuales deben ser atacadas al mismo tiempo desde diferentes posiciones. Es claro que frente a los partidos políticos opositores a la reforma, están el Frente Amplio, cierto sector del PAC y otra serie de partidos.
Pero que haríamos, o deberíamos hacer, como partido, para dar la lucha por la transformación-reforma del sistema educativo… es decir… cómo hacer operativa la transformación-reforma… ese es el tema de la siguiente reflexión.
un abrazo
toruño
nota: siempre son bienvenidos los comentarios públicos (dándole clic en comentarios) así se pueden intercambiar opiniones más horizontalmente y enriquecemos el espacio con más visiones…
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César, muy oportuna tu reflexión. Coincido plenamente en que la TRANSFORMACIÓN EDUCATIVA debe ser integral. Un principio necesario -para mi- es aquel que defiende la educación como un proceso constructivo, donde educarse no es asumir una actitud pasiva, sino totalmente desafiente. La letra tiene que entrar con sangre, cuando no es la letra propia. Por eso, debemos luchar para que por medio de una educación integral, nuestros pueblos puedan decir su palabra.
La pregunta es si estamos en capacidad de impulsar esa transformación. O más aterrizada, ¿hemos logrado desarrollar, en nuestras estructuras sociales (me imagino sindicatos y partidos para empezar), una transformación educativa (por ejemplo en las escuelas de formación sindical y partidaria)o repetimos los males del sistema dominante?