15 de enero de 2011.
Al escribir este sortilegio sé, con total certeza, que generará fuertes reacciones dentro de un sector del progresismo costarricense, pero justamente ese es el objetivo de este espacio: generar debate, posicionar el tema educativo como un tema nacional en que todos los sectores debemos tomar partido, analizar y proponer desde nuestras más humildes trincheras.
Ahora bien, establecida esta breve introducción que no es más que un intento racional para provocar una leve sensación de seguridad intelectual al escribir estas líneas, debo de exponer mi respuesta a tan compleja pregunta: la reforma aplicada en el MEP desde el 2008 hasta la actualidad no es una reforma neoliberal.
¡Inaudito! Dirán unos, ¡se ha plegado a Garnier! Dirán otros, ¡se está haciendo rosado! Dirán los de al lado. Pero tal vez, y habiendo un gran acto de generosidad hacía este escrito, el o la lector(a) del presente texto pueda brindarme la oportunidad de exponer mis ideas sin ser sometidas a dogmáticas posiciones y la rigidez de la única verdad.
En primer lugar hay que decirlo, con pesar en el alma, nuestro progresismo ha utilizado la etiqueta de “Neoliberal” y “Neoliberalismo” como el contrario a la pomada canaria, es decir, como etiqueta que todo lo que toca lo homogeniza dentro de su proyecto político-económico e ideológico, estableciéndolo como un proyecto totalizante, altamente estructurado y planificado. En tal circunstancia, hemos construido una simplificación conceptual donde Gobierno Neoliberal se traduce en un proyecto Neoliberal en todas las instituciones del Estado, pero las realidades sociopolíticas y culturales de una institución cultural, como el MEP, son más complejas.
No digo, ni pretendo sugerir, que no se hayan y estén aplicando medidas de corte neoliberal en el MEP pero, a diferencia del reduccionismo interpretativo que impera en ciertos sectores, esas medidas son parte de una compleja dinámica institucional donde confluyen, al menos, las políticas socialdemócratas (correctamente neosocialdemocrátas), conservadoras, progresistas y neoliberales.
El análisis progresista de este proceso exige asumir esa complejidad, determinar la política dominante (no exclusiva) y hacia donde confluye el sistema escolar dentro de este proyecto, en tal proceso de análisis, se generaría una comprensión más profunda de la Reforma que, en un momento de máxima comprensión, nos podría permitir determinar las columnas de cada política para reforzarlas, transformarlas o eliminarlas.
Surgiría, probablemente, una primera pregunta: si este estos gobiernos, desde 1982 (o 1986 dependiendo de la interpretación sociohistórica), han sido de corte Neoliberal y cada vez han profundizado sus políticas para implementar ese proyecto ¿cómo se puede afirmar que una institución determinante para la implementación del proyecto, en este caso el MEP, no está aplicando reformas neoliberales?
Lo que en otros textos hemos llamado Ajuste Pedagógico Neoliberal se puede dividir en tres planos: a) económico (disminución de la inversión o, correctamente dicho desde esta perspectiva, gasto), b) reforma institucional para aumentar eficiencia y eficacia y c) reforma curricular para alterar contenidos y asignaturas dirigidas a la formación de un Consumidor-Trabajador en vez del típico y tradicional ciudadano. Estos tres procesos se implementaron, paulatinamente, desde 1986 con la administración educativa de Francisco Antonio Pacheco y encontraron su punto de climax a finales de los 90 con proyectos como la Municipalización de la Educación.
Sin embargo, entre el año 1998 y el 2007 se da una ruptura cultural y política en Costa Rica con el aumento del Abstencionismo, lucha contra el Combo ICE, el surgimiento del PAC, Lucha contra el TLC, cuestionamiento (mostrado en las encuestas y en las calles), principalmente de la juventud, hacia las instituciones referentes de la democracia formal costarricense (división de poderes, Tribunal Supremo de Elecciones, etc)
Y eso nos lleva a plantear el análisis desde una perspectiva de Habermas en tanto, desde 1998, el sector dominante aliado al proyecto neoliberal económico se encuentra en una profunda crisis de legitimidad a causa de su incapacidad de encontrar los paliativos sociales-estructurales que daba el Estado desde la concepción Socialdemocráta y que permitían la constante construcción y reconfiguración de la “solución a la tica” para institucionalizar, y por tanto minimizar, los conflictos sociales provocados por las insuficiencias del sistema económico dominante.
En ese momento, y como absoluta conjetura para este sortilegio, se da una resquebradura de dos grandes sectores dentro del ala dominante: por un lado un sector llama a la reutilización de medidas socialdemócratas para restituir el “pacto de gobernalidad” y, por la otra esquina, un sector más radical que asume como innecesario crear esos pactos de gobernalidad (apuestan por una política de garrote).
En tal coyuntura, el nombramiento de Leonardo Garnier y otros ministros del gabinete Arias Sánchez buscaba reconstituir elementos socialdemócratas del Estado como mecanismos para enfrentar, y eliminar, la crisis de legitimidad. Esto en tanto, como fue descrito excepcionalmente por Luxemburgo en su debate con Berstein, los mecanismos socialdemócratas siempre tenderán a una disminución de los conflictos de clases, pero nunca la supresión de sus causas estructurales, que terminan beneficiando a los sectores dominantes y sus redes de poder institucional que estructuran la democracia liberal.
Fueron esos nombramientos un acto consciente y planificado por los sectores neoliberales más extremos para lograr una legitimidad institucional a su proyecto económico. No lo creo, pero si es claro que el sector dominante sabía, por la experiencia latinoamericana, que el proyecto económico neoliberal implantaba retos socioculturales y políticos que, de no ser atendidos, implicaría una ruptura de la institucionalidad democrática y, por tanto, de su poder político para impulsar el proyecto económico. [en ese sentido podría resultar clarificador el sentimiento de crisis sufrido por el sector dominante durante el Combo ICE, el temor político inicial surgido con la aparición del PAC y la insatisfacción de poder sentidas durante la discusión del TLC, esta última reflejadas en los constantes discursos y entrevistas de Arias donde resentía la falta de poder político para impulsar el proyecto]
A partir de ese momento, el Ajuste Pedagógico Neoliberal comienza a detenerse para dar paso a un Ajuste Pedagógico Neo-socialdemócrata. ¿Cómo que Neo socialdemócrata? Al hablar de este concepto lo pienso para el sistema educativo costarricense como la reintroducción de principios socialdemócratas (interpretada en la ejecución a la Tica) sobre la relación Estado-Sistema Educativo, en breve síntesis se podría mencionar los siguientes:
- La Educación como un derecho
- [Lo anterior conlleva] La universalización de los servicios básicos escolares a cargo del Estado.
- [lo anterior conlleva] Aumento de la inversión pública.
- [todo para] Estructurar un sistema educativo que formara, en primer término, un ciudadano que respetara la institucionalidad democrática (controlada por el PLN y otros), asumiera los principios de interacción socialdemócrata (ciertos ejes de valores, solución institucional de los conflictos, relación de dependencia con un Estado benefactor, etc) y permitiera la reconfiguración de la memoria histórica e identidad nacional desde la visión y concepción de los ganadores.
- [enmarcado en un proyecto de] Ser funcional a un proyecto económico que exigía la generación de una nueva mano de obra cada vez más especializada (siendo referente la creación de la INA, UNA, ITCR, UNED, colegios técnicos).
Es importante recordar estos elementos pues, ingenua o malintencionadamente, algún sector del progresismo asocia la formación para el trabajo como un proyecto neoliberal, obviando que el modelo socialdemócrata siempre defendió esa relación y, aún más grave, se asocia el proyecto neoliberal con “una limpieza de la criticidad y la memoria histórica” cuando el proyecto socialdemócrata tico ha sido el más eficiente de América Latina en esas dos áreas, sumado a la creación de una identidad nacional bajo el esquema del “tico pacífico” [cierta es la frase que Costa Rica tenía más maestros que soldados, desde muy temprano nuestro sector dominante que los ejércitos no acaban con la rebelión de almas y mentes… mientras que los maestros puede exterminar esas rebeliones].
Ahora bien, los elementos de la educación dentro del proyecto socialdemócrata, claramente escogidos para este sortilegio para dar cierta legitimidad a este extendido texto, son perfectamente aplicables al proyecto actual de Reforma del MEP.
Al reconocer la educación como derecho el MEP ha insistido, muy fuertemente, en la necesidad de universalizar la educación secundaria hecho que ha implicado mayor eficiencia y eficacia de la inversión en infraestructura (se ha mejorado la ejecución de proyectos por parte de las Juntas de Educación) y la transformación de las reglas de evaluación (conducta y adelantamiento de materias) y metodologías de enseñanza para, como fin primario, bajar las tasas de deserción y hacer posible la meta de universalización en la generación actual.
Con el proyecto “Ética, estética y ciudadanía” se esboza el mayor proyecto de formación ciudadana en la Segunda República, altamente concentrado en lograr la configuración de nueva identidad ciudadana que rescate el valor por la participación (representativa y directa), del régimen político y las instituciones democráticas. Es, sin lugar a dudas, la respuesta pedagógica más compleja y sistematizada elaborada para enfrentar una crisis de legitimidad de los sectores dominantes y proyectar la sobrevivencia de la estructura de poder mediante la renovación de “pacto social a la tica” y, de este modo, lograr disminuir los conflictos sociales (o por lo menos institucionalizarlos) provocados por el modelo económico neoliberal con lo cual se puede asegurar su implementación tangible e intangible.
Por último, y sin renunciar a lo descrito en el párrafo anterior, el proyecto actual de Reforma en el MEP pretende ser funcional a la estructura productiva generada dentro del proyecto neoliberal, pero tal proyecto se ha concentrando en los colegios técnicos formando verdaderos ENCLAVES PEDAGÓGICOS controlados por los sectores empresariales y generadores de una verdadera identidad laboral, en nuestros jóvenes, acorde con el sistema de producción.
Pero bueno, este texto ha sido muy largo y estoy seguro que las reacciones al mismo pueden permitir la discusión de nuevos elementos o la profundización de los aquí expuestos. Sin embargo, sólo quiero mencionar un elemento implícito en el presente texto: para los sectores progresistas en Costa Rica nos debe resultar más complejo, y peligroso, asumir la reforma actual del MEP como Neo Socialdemócrata estructurada como eje clave para mantener, y expandir, un proyecto económico neoliberal; esto por cuanto los límites entre lo bueno y lo malo (desde un análisis progresista) se vuelve muy difuso si reconocemos este papel cultural del MEP.
Un abrazo
César Toruño
Muy buen punto. El proyecto Neosocialdemocrata es el suave y buen guante para asestar el golpe directo a las entrañas nuestras.
Lo importante es el fin, no los medios y ellos lo saben bien. Con tantas décadas de experiencia qué puede uno argumentar? Lo saben hacer muy bien.
¿Reforma educativa? No sé. Tampoco interesa mucho si es neoliberal o neosocialdemócrata o cualquier otra cosa, siempre y cuando la educación no atienda las necesidades integrales actuales y futuras de los seres humanos que habitamos este territorio: espirituales, morales, laborales, de convivencia pacífica, de actores en lugar de espectadores, de sujetos de la historia en lugar de objetos, de sembradores y constructores en lugar de mano de obra barata y explotada o desocupada, con memoria histórica (no solo la oficial), con seguridad alimentaria, armonía y respeto a la madre tierra, no explotación de unos sobre otros, con promoción y espacios seguros para la recreación, el arte y el deporte, con libertad para proponer y escoger candidatos, con formación ciudadana sobre derechos y deberes, con libre articipación en juntas, asociaciones, comités, concejos de distrito, municipalidades, con un plan nacional de desarrollo por lo menos de 25 años (nacional significa con participación de todos los sectores de la sociedad). ¿Qué humanidad queremos? ¿Cuál es el propósito de la educación? ¿Formar seres humanos para que trabajen, consuman y sigamos en este desorden ó también para que vivan a plenitud y sean felices?
Buenos días. El artículo es interesante. Efectivamente, producto del análisis de las “peculiaridades”costarricenses, en el entorno de América Latina, se ha concluído que nuestra burguesía dominante y gobernante, ha sido, históricamente, desde los años cuarenta, de las más inteligentes.
Por ello, ha cedido en algunos espacios y no aparece monolítica en la implementación tanto en políticas económicas como educativas.
Sin embargo, poco a poco, ha ido perdiendo su barniz “social”, “humano”, “progresista” y la tendencia es a intensificar cada vez más su línea neoliberal pero siempre con tinte “a la tica”.
Ni siquiera estamos ante el consabido “una de cal y otra de arena”, la tendencia es a “una de cal y muchas de arena”.
Saludos a todos y todas.
No encuentro ninguna revelación en el artículo. Es una situación por demás conocida la dinámica del poder costarricense. Lo que si sorprende un poco es el “cambio” de perspectiva de tu parte Toruño, resulta un poco más “acida” con respecto a la forma de realizar la crítica, digase, menos condecendiente para con la esfera dominante. No obstante, este tipo de analizis requieren identificar conceptos y someterlos a reflexión, depurarlos a la sazón del tiempo actual. Hablas de “segunda república” como un paraguas que aún cubre la dinámica social, politica y económica costarricense. No resulta paradójico esto, más aun, si hablamos que desde mediados de los 80´s se inició la implementación de medidas neoliberales en el país? Afirmar que estamos en aun en la segunda república es afirmar que continuamos con el “proyecto país” gestionado desde el 48. Por otro lado, realmente hay neoliberalismo, realmente es neosocialdemócrata? Los giros epistemológicos varian, el discurso cambia (lo planteas muy bien), pregunto entonces: y qué pasa con la dimensión NEOESTRUCTURALISTA que viene tomando empuje en la CEPAL. El neoestructuralismo parece ser realmente el componente que marca la impronta a la hora de determinar el nivel maniqueo y “socialdemocrata” de las politicas ecónomicas que se implementan en América, y Costa Rica no es la excepción, en especial Leonardo Garnier. Críticar requiere, por tanto, actualización de conceptos pertinentes a los procesos de cambio. Debemos continuar el debate, así, por las vías más adecuadas, sino estaríamos haciendo crítica desfasada y poco efectiva.
SAludos
El artículo es interesante, permite abrir la llave de la discusión en materia de educación, y sobre todo ubica nuestras posiciones, oh nos enfrentamos abiertamente a las camufladas estrategias neoliberales en el campo educativo o asumimos la posición del tibio, que termina aceptándolas y reproduciéndolas solapadamente cabalgando en los vientos de la libertad de expresión, la crítica al sistema que como es democrático la permite, o buscando las explicaciones resbaladizas de que dentro del grupo neoliberal, hay un sector de hombres y mujeres distintitos bien intencionados, que trabajan afanosamente para que la gobernabilidad del país no se desajuste demasiado. Cuando en realidad su papel es clavarnos los tentáculos adormecedores para evitar las resistencias de los que no encajamos en los espejismos. Los mal llamados Ministro progresistas, que recuerde en lo más reciente, de la administración Arias, el de Trabajo, Hacienda, Educación, para citar solo tres, no fueron más que cómplices del proyecto neoliberal. Por supuesto que debemos trabajar en la propuesta de una Educación Alternativa, pero esta hay que construirla con el concurso de la mayor participación de los sectores populares, digo de los sectores populares, y por supuestos de otros sectores, pues en los representantes de la clase poderosa o “burguesía a la tica”, no podemos confiar ni un tantito así.
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