¿la trimestralización no hace más complaciente la educación?

Esta pregunta la plantea Luís Mata, una persona a la que admiro y respeto por su papel de transformador social. Me parece que la duda debe generar un profundo debate, entre los sectores seudo progresistas del país, del cual quiero aportar algunas ideas sin ánimo de ser exhaustivo.

Primero debemos despejar las dos premisas que subyacen en este comentario: hay un viejo sistema educativo que está siendo sometidos a cambios  y estos cambios vuelven complaciente al sistema.

Sobre el hecho de que el viejo sistema educativo esté siendo sometido a cambios creo que existe una postura común, a nivel nacional, de la necesidad de este proceso. Amplios sectores de la sociedad, pienso por ejemplo en empresarios, partidos políticos (desde la derecha radical a  la izquierda), docentes, estudiantes, etc., han creado un consenso implícito de que el sistema educativo costarricense había, y ha, colapsado.

Desde finales de la década de 1990 se vienen realizando presiones, de los diversos sectores, para que los cambios se dirigieran a satisfacer sus intereses sectoriales, por lo cual el viejo dinosaurio entró en una etapa crítica donde la aplicación de medidas aisladas y hasta excluyentes, aumentaron su incapacidad para la formulación de una nueva propuesta.

Paralelamente, desde inicios de los ochenta se incremento la tendencia educativa (liderada por los pedagogos liberacionistas) enfocada en implementar un sistema educativo neoliberal que asegurará la “calidad del producto final”, para lo cual se realizan cambios estructurales y específicos que van desde la estructura administrativa del MEP hasta el impulso de pruebas nacionales (un sinónimo del ISO 9000), pasando por el régimen de las Boletas y manuales de comportamiento.

Los sectores progresistas argumentaron, con certeza, que se estaba implementando un darwinismo pedagógico donde sólo unos pocos podrían graduarse y, con creces, la historia certificó ese principio. Sólo 1 de cada 3 estudiantes, que ingresaban a la escuela, obtenía su bachillerato y más de 300 mil fueron sistemáticamente expulsados de las aulas.

Por tanto, durante estas dos décadas (de 1985 al 2005) vivimos dos procesos: reformas y transformación del acceso, permanencia y éxito en el sistema escolar como un elemento posible para cada vez menos estudiantes.

En dicho escenario, los debates nunca giraron a argumentar que se estuviera construyendo un sistema complaciente o facilista, concepto que durante los últimos meses ha sido tomado por los gremios sindicales educativos para descalificar los procesos de reforma actual. Por el contrario, durante estas dos décadas, los diversos sectores progresistas (sindicatos, universidades, intelectuales en forma independiente, estudiantes, etc.) clamaron y exigieron cambios de fondo para lograr que el sistema educativo fuera accesible y que permitiera el éxito de sectores estudiantiles provenientes de los dos quintiles más bajos de la estructura económica, es decir, los sectores históricamente excluidos-marginados.

Surgen, pues, dos preguntas elementales: ¿cómo el discurso, del progresismo, a favor del acceso-permanencia y éxito escolar se convierte en una crítica a reformas de corte  complaciente-facilista? Y ¿una propuesta de educación alternativa no tendría que ser, por inercia, complaciente-facilista?

Aquí me arriesgaré, con el perdón de el o la lector(a) a un análisis altamente cuestionable, pero rico en posibilidades de debate.

Durante las dos décadas, 1985-2005, el sector progresista educativo se concentró, al menos una gran parte de este sector, en responder a los procesos de reformas “neoliberales” en el sistema educativo con un discurso y propuestas enmarcadas dentro de transformaciones tangibles: inversión en infraestructura, becas, mejores salarios al personal, cantidad de estudiantes por aula, etc. Es decir, se realizó un análisis y propuesta desde el materialismo histórico de los análisis educativos ingleses de 1960.

Fueron mínimas las expectativas intangibles del sector, caracterizada por dos ejes básicos: contenidos y evaluación, en el primer caso la sugerencia de nuevos contenidos (nunca se especifico algún criterio para la selección ni, mucho menos, contenidos en sí de forma estructurada). En el segundo aspecto, la evaluación, siempre se exigió un cambio en el viejo sistema de evaluación siendo, constantemente, una manifestación general el rechazo al sistema de medición de exámenes, principalmente en el tema del bachillerato.

Por tanto, pareciera que existió un doble discurso-proyecto dentro del progresismo: uno caracterizado por la amplia criticidad contra el sistema educativo dominante-vigente, en todas sus áreas, y el respectivo control del sector político-económico neoliberal y, paralelamente, un discurso-proyecto de reformas propuestas desde este sector que, constantemente, se caracterizaron por su ambigüedad entre lo solicitado, lo posible y lo realizable, no sólo en el costo para operacionalizarlo por el MEP sino, y sobre todo, en el costo de que la propuesta fuera asumida y aplicada por el gremio docente en general.

En ese escenario, de alta contradicción interna entre lo discursivo de la crítica progresista, la propuesta estructurada para operacionalizarlo y la conciencia clara entre las bases magisteriales para desarrollar-aplicar ese discurso y su propuesta; surge la figura de Leonardo Garnier como Ministro de Educación.

En otros sortilegios hemos desarrollado las razones por las cuales, desde nuestro punto de vista, Leonardo Garnier representa una ruptura de la línea ministerial neoliberal (desde 1986 hasta el 2005) y como impulsa, desde el 2008, diferentes y variados procesos de reforma en el MEP desde una visión neo socialdemócrata.

Dentro de estas reformas hay una serie de acciones del viejo corte socialdemócrata para satisfacer las demandas de acceso-permanencia y éxito escolar, para esto se creó una profunda red de becas (avancemos), una ampliación de la inversión en infraestructura (cuadriplicando la inversión anual), eliminación de pruebas de sexto y noveno año, el aumento de la inversión educativa respecto al PIB (superando el 7%), etc.

En esas áreas el progresismo, anteriormente radicalmente crítico del viejo sistema educativo, acepta  y aplaude, con reservas, las acciones ministeriales por cuanto, directa o indirectamente, responden a las demandas realizadas por el discurso progresista  y, ambiguamente, a la operacionalización esbozada.

Sin embargo, dentro del proceso de reformas, Leonardo Garnier introduce profundas reformas en el área intangible:

A. Cambio en contenidos, métodos de enseñanza y evaluación de materias como Cívica, Música, Artes Plásticas, Educación Física, Educación para el Hogar y Artes Industriales (Reforma Ética, Estética y Ciudadanía). Un cuestionamiento a la formación ciudadana y a la evaluación conductista pues se incorpora un proyecto con valor de un tercio de la nota final de cada trimestre. Por primera vez en décadas, la prueba tradicional sólo representa un tercio de la nota final. Además se incorpora la auto evaluación y co evaluación como rubros determinantes en el proceso de evaluación.

B. Cambio en la evaluación de conducta: eliminación de la nota de conducta como vinculante a las notas académicas, con este cambio si un estudiante pierde conducta ya no tendrá que presentar todas las materias con notas inferiores a 80 sino que, simplemente, tendrá que realizar un trabajo comunal. Un cuestionamiento al sistema de represión real y simbólica enmarcado por la boleta.

C. Adelantamiento de materias. Si un estudiante pierde una materia no implica perder todas las demás, podrá adelantar las materias del siguiente año que haya aprobado y sólo tendrá que repetir la materia del año anterior que haya reprobado. En síntesis, y con las complejidades de operacionalización que implica, esa es la reforma. Un cuestionamiento estructural al sistema de evaluación-medición industrial en el cual si la materia prima (estudiante) no superaba los controles de calidad de cada etapa de la industria (niveles educativos del sistema) no podría avanzar a la siguiente etapa.

D. Trimestralización. Más que el nuevo calendario, esta reforma pretende la reformulación de la evaluación dentro del año lectivo. De tal forma, en vez de dos pruebas de convocatoria anuales (diciembre-febrero) el estudiante podrá realizar pruebas de convocatoria al finalizar el primer y segundo trimestre y una convocatoria anual. Un cuestionamiento al viejo paradigma dominante de la convocatoria como evaluación de un producto de aprendizaje (anual) para introducir la visión de la evaluación como parte del proceso del aprendizaje.

Cada una de estas cuatro reformas intangibles no ha sido aplicada en su totalidad ni sus logros se han maximizado, es decir, no son perfectas, pero han dado pie a discusiones y aplicaciones de reformas que han generado cambios significativos en el marco simbólico-operativo del sistema escolar.

Esa ruptura, del marco simbólico-operativo, ha llevado a ciertos sectores del progresismo a convertirse en reaccionarios, es decir, frente a la ausencia de propuesta y operacionalización de sus intereses educativos, se aferran al discurso progresista para rechazar los nuevos cambios como mecanismo de defensa ante en estructura en movimiento de la cual ellos y ellas no han podido insertar sus sensibilidades.

Pero más preocupante aún es que, las reformas intangibles de Leonardo, han desnudado una contradicción estructural del progresismo educativo: el discurso y las bases. Mientras que los discursos clamaban, por ejemplo, por una nueva evaluación más justa, inclusiva, pertinente, etc., ante un primer paso en esa dirección (totalmente mejorable) las bases magisteriales reaccionan contra esa reforma.

Y eso respondería a nuestra primera pregunta (¿cómo el discurso, del progresismo, a favor del acceso-permanencia y éxito escolar se convierte en una crítica a reformas de corte  complaciente-facilista?), ya que existe un abismo que separa el discurso progresista educativo de lo que las bases magisteriales están dispuestas a aplicar.

Parece ser, pues, que las bases apoyan programas de asistencia tangible (becas, infraestructura, salarios, etc.) e intangibles (eliminación de pruebas, funciones, etc.) que no impliquen un cuestionamiento a su marco simbólico-operativo cotidiano, es decir, avalan cambios progresistas mientras estos no exijan una transformación de sus funciones, roles y concepciones.

Pero, por si fuera poco, las bases magisteriales rápidamente pasan del discurso progresista (el sistema escolar ideal) a un discurso reaccionario en que se establece, en el imaginario colectivo y las estructuras subjetivas, la premisa de que “el antiguo sistema escolar era mejor”, destacando de ese viejo sistema: disciplina ejercida a través de medios represivos determinantes (boletas), respeto a la autoridad docente (ausencia de cuestionamientos), la evaluación vertical (el docente juzga, califica y determina incuestionablemente), el docente como centro de conocimientos (sólo él conoce, etc)… y un largo etc que incluye muchos valores del sector conservador, aliado estratégico del sector neoliberal.

Es claro, pues, que la ruptura generada durante los dos últimos años en el papel del progresismo educativo costarricense se genera por el movimiento de acción del sector dominante, al establecerse una administración educativa (Leonardo Garnier) alejado del proyecto neoliberal e impulsor de reformas que podrían ser operacionalización, parcial e inicial, del proyecto progresista este último sector queda en una posición incómoda.

Después de dos décadas de crear un discurso progresista educativo, se enfrentó a la realidad de una operacionalización del proyecto liderada por el sector dominante, sin su propio proyecto e incapaz para responder  a tantos cambios en tan poco tiempo, las dirigencias retroceden a trincheras básicas (aumento salarial del percentil 50, propiedad de 40 lecciones, 8 lecciones de planeamiento y 25 alumnos por sección) para mantener algún protagonismo.

Las bases, por su parte, avalan las trincheras básicas pero, al mismo tiempo, expanden una reacción contra el cambio en su estatus quo anterior y presionan a las dirigencias para detener las reformas y, terriblemente, imponer el viejo sistema educativo previo al año 2006.

 

¿una propuesta de educación alternativa no tendría que ser, por inercia, complaciente-facilista?

 

Esta segunda pregunta, nos lleva a un escenario de reflexión realmente importante, ya que los sectores progresistas educativos están basados, directa o indirectamente, en las teorías educativas de la Pedagogía Crítica o Pedagogía Revolucionaria, las cuales presentan premisas y acciones de ataque frontal y estructural al viejo sistema escolar dominado por el conductismo, las concepciones industriales, el verticalismo, adultocentrismo, dictadura pedagógica, etc.

En la práctica, la propuesta y operacionalización del discurso progresista implica, por tanto, un cambio que, a todas luces, sería denominado “complaciente y facilista”. Esto por cuanto, implica cambios en todos los elementos del sistema educativo para permitir una mejor acción e interacción del estudiantado, docentes y comunidad educativa.

Por ejemplo, frente al viejo sistema de evaluación con dos exámenes y un docente calificador, cualquier propuesta verdaderamente progresista dirá que eso es MEDICIÓN, no evaluación, por lo que hay que introducir proyectos y actividades para superar esa medición de memoria y fomentar, al menos, un constructivismo parcial. Pero también, se debe reivindicar la democratización (eje fundamental de las visiones de la pedagogía crítica), por lo cual estudiantes y padres de familia deben tener voz y voto en la evaluación de sus hijos.

Sólo esos dos cambios implicarían, a todas luces, ser tachados de facilistas y complacientes. Facilistas pues en la operacionalización de esas medidas ya un estudiante no tendría que memorizar masivamente para un examen sino que construiría su nota en el proceso, incluso sin pruebas, complaciente por cuanto respondería equitativamente a las demandas de estudiantes y padres-madres de familia.

Y así podríamos citar cientos de ejemplos donde, por donde quiera que se le mire, nuestro proyecto de educación progresista deberá tender a “ser complaciente y facilista”, haciendo, como objetivo supremo, el cambio de paradigma de un sistema escolar como un proceso obligatorio, fabril y desgastante, a un verdadero proceso de aprendizaje caracterizado por el disfrute.

Y eso nos lleva a una pregunta aún más dura: si llegamos al poder con un discurso y un proyecto verdaderamente progresista educativo ¿podremos operacionalizarlo o las bases magisteriales reaccionarán contra él?

Yo creo que la huelga del pasado martes contra la trimestralización da una clara respuesta de cual sería el escenario a esperar…

 

Un enorme abrazo

 

César Tourño

Acerca de Sortilegios Educativos

Este es el sitio oficial del proyecto Sortilegios Educativos además, el sitio servirá para la difusión de reflexiones sobre la realidad educativa nacional y regional, desde una pedagogía crítica, difusión de proyectos (propios y de otras organizaciones) para la construcción de una educación alternativa, la generación de debates e intercambios de opiniones sobre la realidad del sistema educativo costarricense, entre otros.
Esta entrada fue publicada en Académico, Actualidad, Docentes, Estudiantes, Evaluación, MEP, Propuesta de Educación, Reforma Educativa, Sindicato. Guarda el enlace permanente.

16 Respuestas a ¿la trimestralización no hace más complaciente la educación?

  1. Eleonora Badilla Saxe dijo:

    Si ya el sistema educativo colapsó y está agónico…¿por qué tantos intentos por “mejorarlo” y revivirlo? Está tan malito que aunque reviva, hay altas probabilidades de que continúe con las mismas dificultades, mantenga las deficiencias lo enfermó tanto, e incluso regrese con algunas patologías nuevas y mayores. ¿No será mejor dejarlo que descanse en paz y dejar nacer uno totalmente nuevo, centrado en la ubicuidad del aprendizaje?
    Para mí la trimestralización, los cambios curriculares, nuevas propuestas, ocurrencias y demás yerbas… solamente contribuyen con alargarle la agonía al moribundo (y a quienes tienen relación con él)

  2. Esta bien, es una premisa válida. Pero dime ¿cómo?… si para hacer un cambio tan pequeño como la trimestralización llevamos 6 meses en debates, iras, paros, marchas…etc… ¿cómo haríamos un nuevo sistema?…. No digo que dejemos de soñar con él, pero veo imposible llegar a ese punto sin iniciar cambios paulatinos… que te parece?

    • Roger dijo:

      No creo que ninguna reforma se pueda dar si del mismo Ministerio no salen documentos claros y específicos que no inclinen a la suspicacia y malos entendidos, hasta el momento Leonardo solamente ha comentado las bondades de la trimestralización, pero en ningún momento ha dicho ni emitido criterio sobre posibilidades recurrentes del cambio, ni lo que serían aspectos negativos de la misma. Tampoco ha tenido tanta apertura como el mismo dice tenerla. Yo espero un documento oficial para tomar una decisión definitiva y no caer en un seudoanalisis y desechar la propuesta sin saber a fondo sus contenidos, pero creo que los que la aceptan así no más, caen también en este seudoanalisis. Entonces, repito lo que le he escrito a Leonardo Garnier: emita documentos claros que no dejen tantos cabos sueltos pues de seguir presentando solo lo que le conviene no obtendrá el consenso que necesita ni las criticas constructivas que tanto ha pedido.

      • Pero Roger, mira la ironía… los sindicatos dicen que la propuesta debe ser consultada, es decir, no puede ser que Leonardo de una propuesta formal, en limpio y acabada para someterla, ellos quieren que se inicie la construcción con ellos… Leonardo hace esto, a diferencia de los últimos 3 años, y entonces ahora piden detalles de algo que está en construcción… es decir… malo si es, malo si no es…

    • Eleonora Badilla Saxe dijo:

      tenemos décadas de décadas de cambios paulatinos…

      • Y estoy de acuerdo en que no es el mejor camino, pero entonces cómo cambiarlo?…. Si con un tema los sindicatos movilizan a sus bases para bloquear la sola posibilidad de discusión, que pasaría si hablamos de cambiar toda la estructura… qué harían empresarios, políticos, sindicatos, etc…. cada vez me hago más incrédulo de la reforma integral… ¿qué opinas sobre esa realidad? ¿es posible un diálogo nacional para refundar la educación?

  3. Eleonora Badilla Saxe dijo:

    yo no sé lo que hay que hacer. sólo veo lo que NO hay que hacer…

    • Es tan fácil decir eso, Elonora: “yo no sé lo que hay que hacer. sólo veo lo que NO hay que hacer…” ¿No es más fácil trabajar juntos por mejorar realmente la educación? Ese discurso fácil de “¿No será mejor dejarlo que descanse en paz y dejar nacer uno totalmente nuevo?” se esconde una gigantesca trampa que rechaza las reformas posibles y positivas por soñar las imposibles que nos sirven para “parecer progresistas” cuando, en realidad, no hacemos nada.

      • Marlon Solano dijo:

        Don Leonardo, existira la apertura para pensar en opciones como serian la division del curso lectivo en dos periodos o la implementación que usted propone variando la evaluación dejando una sola prueba por periodo en todas las asignaturas.

  4. Eleonora Badilla Saxe dijo:

    “”No pretendamos que las cosas cambien, si siempre hacemos lo mismo.” Albert Einstein

  5. pues entonces estamos en un problema, mi querida y estimada Eleonora, pues aunque sepamos lo que no hay que hacer, no podemos seguir así. Hay que plantear la transformación y eso sólo será posible mediante dos caminos: pasos lentos o transformación total y radical inmediata. La primera es la opción que veo viable, la segunda es la que, junto a vos, considero necesaria pero no veo forma de realizarla.
    Ya que estamos en este interesante debate, hagamos un ejercicio: supongamos que la transformación total e inmediata es el camino, yo creo que para que eso se de debe de existir una propuesta estructurada desde la oposición, llamese como se llama, del actual sistema educativo. Esa oposición estaría centrada en Sindicatos, Partidos Políticos y Facultades de Educación.
    ¿estoy en lo correcto?

  6. Roy dijo:

    Esta discusión inicia dando respuesta a un cuestionamiento. Eso es lo que me atrae de este blog: se pueden conversar las ideas!
    Aquí está mi duda, creo que es digna de ser tomada en cuenta también:
    ¿Por qué el programa de Trimestralización (y el de adelantamiento de materias) se tratan de “encaramar” a todo el sistema educativo, en vez de aplicarse a un grupo representativo de instituciones educativas, para valorar sus ventajas y desventajas?
    ¿Cuál es el problema de hacer estudios previos? ¿Qué hay de malo con poder demostrar con datos que no se trata de una quijotada? ¿Cuál opción le sale menos cara al país y genera menos picazón?

    Se me cae el pelo por montones tratando de poner a Gardnier y el calificativo “socialdemócrata” juntos en una misma oración. No hace un año estaba recortándole el presupuesto a la educación superior, y exigiendo más ingenieros y menos científicos sociales. Y su lucha por evitar la repitencia y exclusión educativa responden a demandas y convenios internacionales, similares al de los 200 días lectivos. Y en última instancia, podría leerse como un proceso de “incrementar la producción” de titulos en las instituciones educativas, mano de obra calificada para el nuevo modelo de mercado. Creo que a eso se refiere don Luis Mata cuando habla de complacencia. El énfasis de las acciones está en aumentar la cantidad de estudiantes que llegan al bachiler, pero se añoran acciones distinadas a mejorar la calidad de este proceso.

    • Hola Roy,
      El primer punto, de aplicación de un piloto, no es mala idea. Pero adivina quién se opone a aplicar un piloto en una regional. Por supuesto, los sindicatos. Así que noy de piña.
      Sobre lo otro, pues estoy convencido de que Leonardo si es NEO socialdemócrata y ahí podríamos tener una rica discusión (en este blog publicamos unos sortilegios llamados ¿es neoliberal la reforma en el MEP? podrían servir para ese debate). Lo otro, pues podría ser una interpretación a lo que Luís quería preguntar, pero también es cierto que los gremios están usando la complacencia y facilismo en el sentido que describo en el texto. Un abrazo
      Toruño

  7. No soy un especialista en la materia, pero no concuerdo con Eleonora. Los mejores sistemas educativos del mundo tienen estructuras jurídicas y administrativas similares al nuestro, abordan contenidos similares, están estructurados en niveles y materias algo parecidos a los nuestros y funcionan¡. Además, yo mismo soy una muestra de que el sistema puede funcionar o al menos funciona para ciertos sectores: estudié en la Escuela República de Guatemala y en el Colegio Redentorista San Alfonso, antes de ingresar a la UCR.
    Creo que no estaría mal soñar con un sistema educativo completamente diferente, con verdadera ubicuidad del aprendizaje; pero, mientras eso ocurre, aplicar algunos cambios específicos, podrían mejorar la calidad, cobertura y pertinencia de nuestro sistema educativo.
    En el siguiente enlace, pueden descargar el INFORME MCKINSEY.
    http://www.google.co.cr/url?sa=t&source=web&cd=1&ved=0CBoQFjAA&url=http%3A%2F%2Fwww.mckinsey.com%2Fclientservice%2Fsocial_sector%2Four_practices%2Feducation%2Fknowledge_highlights%2F~%2Fmedia%2FImages%2FPage_Images%2FOffices%2FSocialSector%2FPDF%2FComo_hicieron_los_sistemas_educativos.ashx&ei=Z54QTqnBE8eEtgeMgoneDQ&usg=AFQjCNESt5ZLptStg6TxODy_ItgSr69ljA&sig2=UNwMLrvJf2QtlrSG3RP3dQ

  8. A cambiar la página, porque la trimestralización feneció…

  9. gustavo dijo:

    Lastimosamente como lo quieran ver, estas MEJORAS, solo estan produciento mano de obra barata, y mentes dominadas, nadie tendra mas ambiciones que una banda de rock o un grupo de baile en el cole, y ver como se va de operario, pero en una universidad seran revendatos, y sino es la universidad, seran los empleos reales, en que chocaran de frente al tener que dar un rendimiento y trabajo a la altura, o sea, cuando tengan que GANARSE de verdad un salario y no poner la mano para esperar por una beca…

    Ahi es donde dudo mucho de las intenciones del MEP, donde el facilismo es la norma, por mas que lo quieren disimular, No puedo achacarle a D. Leonardo, pues se que los filtros de asesores, lo tienen en el olimpo, enganado y cuenteado que muchos proyectos van a mil x hora… pero tambien me cuestiono si Leo, puede tener el temple de si al saber la verdad podra aceptar y ubicarse y admiter que x o y proyecto fue un fracaso y tomar medidas para corregirlos de raiz.

Deja un comentario

Fill in your details below or click an icon to log in:

Logo de WordPress.com

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Cambiar )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Cambiar )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Cambiar )

Connecting to %s