Es curioso cómo funciona este país, durante 5 meses el tema de la educación y la trimestralización tomó páginas y páginas, virtuales y físicas. Un día lo sindicatos, en tono de macho alfa, sacaron a sus bases a marchar y a los días Leonardo dice “hasta aquí, no va más” e inmediatamente salieron las proclamas de victoria del sindicalismo educativo.
Y ya. Se acabó la historia.
Hasta ahí se agotó la agenda sindical, envueltos en un reduccionismo absurdo, pareciera que no existe ningún gran tema de educación por el cual movilizar a sus bases. No hay problemas de perfil de contratación en el MEP, no hay problemas de estructurales en el modelo de enseñanza y evaluación, no hay problemas metafísicos del ser humano en formación, no hay nada.
Sólo queda la vieja y desteñida lista de peticiones gremiales que hacen fila por una década: 25 alumnos por aula, mejoras salariales, mejora de la atención de los docentes en oficinas centrales, eliminación de bachillerato… ah, y peticiones recientes, eliminación del adelantamiento de materias, vuelta al viejo sistema de evaluación de la conducta, etc.
Lo que los gremios presentan es eso, una lista como lista de regalos pedidos por un niño en navidad, ni siquiera se han tomado la molestia de calcular los costos y establecer de dónde saldrán los recursos para esas inversiones, digamos que para tomar un poco en serio sus posiciones.
Por el otro lado, nos queda un Ministro que aprendió la lección: realizar las reformas sin consulta y sin mucha bulla para no dar chance a la imperiosa necesidad de protagonismo, per se, de dirigencias gremiales.
Caímos, pues, en el empate técnico que hará de Leonardo una continuidad de reformas parciales y focalizadas y de los sindicatos una continuidad de posiciones aisladas, peticiones en lista y reacciones a grandes proyectos. Es el limbo pedagógico que el sistema educativo no debió permitirse.
Mientras que el sistema colapsa, y todo el mundo reconoce que el modelo educativo costarricense ya colapsó, ni el Ministro, ni el Gobierno y ni los sectores con el poder hegemónico se atreverían a lanzarse a la búsqueda de una gran reforma para evitarse “la reacción” gremial. Por el otro, los sindicatos y COLYPRO, enfrascados en sus luchitas de poder interna, a veces controlados por viejitos y pequeñitos partiditos de la “izquierdilla” resoplada y con una cultura institucional y dirigencias gremiales enfocados en la satisfacción de lo inmediato, son incapaces de ofrecer una alternativa integral de modelo pedagógico.
Por su parte, los grandes partidos progresistas son incapaces de articular, a lo interno y con otros partidos, agendas educativas que superen esa vieja visión de parches (muchas veces integrados por más dinero, mejores materiales y más infraestructura), mientras que sectores sociales del progresismo se encuentran atascados en sus problemas internos y en el intento de resistir a la ola post TLC.
Y no podemos olvidar a las facultades de educación de la UCR, UNA y UNED, y de las U Privadas, que se esconden dentro de los límites de sus edificios para masturbarse mentalmente sobre lo correcto de sus esquivas posiciones y sus siempre cotizados foros-libros y discusiones sobre temas tan específicos como ridículos en el momento histórico actual.
¿Hay culpables? Si y no, aunque hay personas que han tenido una responsabilidad histórica en este limbo pedagógico, lo cierto es que lo que se ocupa es una ruptura en ese empate de fuerzas y ese inmovilismo físico y mental.
Así pues, lo que ocupamos son grupos de docentes, investigadores, académicos, intelectuales, integrantes de partidos políticos, etc… que comiencen a moverse con una agenda educativa pensada en grande (grandes transformaciones y no una lista de demandas simples), lo cual generaría una onda de movimiento de energías y sensibilidades que podrían, a mediano plazo, traer ese beneficio.
¿quiénes dicen yo? ¿quiénes dedicarían una tarde o noche cada 15 días para eso? ¿quiénes están dispuestos a desgastarse nadando contra corriente?… tal vez pronto nos sorprendamos con la buena y sana noticia de que son bastantes…
Un abrazo
Toruño
César Muy buen artículo este tuyo Es un diagnóstico de los anquilosados males de siempre. Ojalá la receta salga porque el colapso es real.
Al leer este ar´ticulo me nacen fuertes dudas, estas criticando las peticiones de los docentes en cuando a cantidad de alumnos/as, atención en el MEP, quitar el adelanto de materias y otras peticiones que como apunta usted son como pedirle al niño Dios, pero la verdad si analizamos las propuestas que el Ministro ha planteado, también son parches a la educación, e incluso si hilamos más delgado, son parches que van unidos a las polítidcas neoliberales de los gobiernos de turno, pero con sesgos “progresistas”, si al Ministro le interesa realmente hacer cambios, debería plantear una forma democrática de consulta a las bases del magisterio sobre la problemática que se vive en los diferentes centros educativos y en las regiones donde se aplica un mismo programa para todos/as,. y si en algo concuerdo con usted es que en el Magisterio unido, nuevo nombre del antes Magisterio en Acción, se debería aunar esfuerzos para hacer una propuesta integral en educación, no es solo protestar por protestar, es proponer, e impulsar una fuerte discusión sobre lo que queremos para este país en educación, y no solo hay que consultar con los y las docentes, a los estudiantes, a las fuerzas vivas de las comunidades, pero habría que ver si esto lo apoya el Ministro, o si lo que quiere es seguir planteando reformas cosméticas y no cambios de fondo.
Yo esperaría que las organizaciones del Magisterio en Acción, con el concurso de los docentes planteemos una propuesta de ordenamiento del curso lectivo acorde a los intereses de los estudiantes y docentes y luchemos por defenderla en las calles
Saludos, empecemos por discutir que es una reforma integral, concepto tan abusado en círculos académicos que ya resulta un lugar común. Se entiende que el autor de este espacio virtual, una vez desnudó su posición aliada con los sectores burocráticos de la APSE y con Garnier, haga mofa de los plateamientos que han ido construyendo las bases del magisterio, pero necesariamente cualquier tipo de reforma, le parezca al autor integral o solo parches, debe pasar por el tamiz de la realidad de la presión de la lucha de clases. Por un lado, la burguesía intentando acoplar el sistema educativo a sus intereses, como la famosa trimestralización que usted y sus aliados defienden, que no es otra cosa que la respuesta al clamor de reacomodo vacacional de la cámara de hoteleros y, por otra, los trabajadores organizados reclamando mejores condiciones de trabajo que, congenian con la mejor materialización del derecho a la educación, evidentemente, de interés para sus propios hijos, quienes son los sujetos a los que se dirige el sistema educativo público. Desconocer que la política educativa es producto de la correlación de fuerzas materiales y de la realidad productiva de la formación económico social en la que vivimos, es sólo una forma de vaciar de contenido político esa realidad y trasladarnos a un análisis prácticamente postmoderno, donde no existe la lucha de clases y la academia tecnocrática debe tomar ese lugar. Las demandas de los trabajadores no son una carta al niño, son las angustias y los problemas cotidianos que exigen una solución urgente y quienes trabajamos todos los días con grupos de 40 o más estudiantes, sabemos la importancia y la urgencia de la reducción del número de estudiantes por sección, tanto para mejorar las condiciones de trabajo para el docente, sino que tambien tiene repercusiones muy profundas en el modelo pedagogico que se ha mantenido hasta el momento, lo que materializa mejor el derecho a la educación de los estudiantes. A no ser que quien lee nunca haya vivido ni estudiado esa realidad, solo así no le encontrará sentido. Esto para poner solo una de las demandas en discusión, pero por el espacio, estare a la espera de una respuesta para continuar con el debate,
atentamente,
Prof. Alexander Bustamante Ampié