La Iglesia Católica y su avance pedagógico: del concordato y otros demonios.

En septiembre iniciarán las negociaciones oficiales entre el Estado Costarricense y el Estado del Vaticano para la firma de un Concordato, convenio internacional laico-religioso, que establecería límites y fundamentos legales a prácticas cotidianas y oficiales entre los dos Estados. Detrás de esta negociación está nuestro embajador en el Vaticano, el poco respetable Fernando Sánchez (firmante del recordado Memorando del Miedo durante la campaña del referendo sobre el TLC).

Como oferta bendita en agua sagrada, el Vaticano anuncia su anuencia para que Costa Rica retire de su constitución política la fe del Estado (somos un estado con religión oficial, la Católica). El ofrecimiento parece ridículo en pleno siglo XXI, pero la hija predilecta de la Virgen de los Ángeles, nuestra presidenta Laura Chinchilla, parece incapaz de cometer el delito capital de cuestionar ese artículo constitucional sin la bendición papal.

Por su parte, Costa Rica ofrece subsidios a la Iglesia Católica (ya dados en forma cotidiana), facilidades de convenios entre instituciones y, el punto del presente sortilegio, ciertas “condiciones” en el sistema educativo costarricense, las que han sido públicas son: control en el nombramiento de profesores de religión y la oficialización de las clases de religión como lecciones de religión desde una teología católica.

La firma del concordato y su posible influencia católica-pedagógica, no ha causado revuelo dentro del progresismo educativo costarricense, lo cual ya es algo preocupante en tanto perderíamos la recién conseguida victoria, en la sala IV, para eliminar la influencia de la iglesia católica en el nombramiento de docentes de religión y, además, frena las reformas oficiales y cotidianas realizadas a las clases de religión desde inicios de la pasada década, entre ellas: cambios en los contenidos (centrándose más en valores y convivencia y menos en doctrina religiosa), asistencia condicional (los estudiantes que no quieran asistir pueden solicitar una carta a sus padres para justificar el retiro permanente de la clase), limitaciones de actividades extra curriculares (como convivencias de carácter religioso), etc.

Pero el concordato en el área pedagógica encuentra su fortaleza en las leyes vigentes. La Ley Fundamental de Educación, en su artículo 3, establece que, para cumplir los fines de la Educación Costarricense, las escuelas procurarán:

“b) El desarrollo intelectual del hombre y sus valores, estéticos y religiosos.

c) La afirmación de una vida familiar digna, según las tradiciones cristianas, y de los valores cívicos de la democracia.”

Estos dos incisos, más el artículo constitucional que declara la Religión Católica como religión del Estado y el Concordato, harían una TRINIDAD DIABÓLICA para el progresismo costarricense, incluyendo hasta al propio Leonardo Garnier y su propuesta de Educación sexual que arrancará en el 2012.

Temas como las relaciones afectivas entre personas del mismo sexo, matrimonio homosexual, educación sexual integral, papel de la mujer en la estructura social, aborto, métodos anticonceptivos y otros, podrían ser cuestionados pedagógicas y legalmente. Pedagógicamente por cuanto el currículum costarricense tendría, a fuerza de ley, que tomar ciertas acciones para ser coherente con el planteamiento legal y pedagógico impulsado por la iglesia y, legalmente, por cuanto podrían darse recursos de amparo contra docentes, instituciones y hasta el Ministerio de Educación por el impulso de acciones que vayan en contra de “las tradiciones cristianas”, principalmente en los temas familiares y personales.

En ese caso, la batalla del progresismo costarricense debe orientarse, en este tema, a una lucha legal para:

1. Evitar que el Concordato toque algún tema pedagógico. Aunque en buena lógica, nuestra lucha debe ser para evitar la firma del Concordato, ya que somos integrantes de un sistema educativo que ha luchado, durante 140 años, por ser laico.

2. Luchar por la reforma legal de la Ley Fundamental de Educación, lo cual es un tema trascendental, imperdonablemente olvidado por el progresismo costarricense.

3. Transformación, por aprobación del Consejo Superior de Educación, de la materia de Religión por una materia llamada Construcción de una Vida Integral, que pueda ser da por diferentes especialistas, con un programa de estudio totalmente renovado, etc.

 

Bueno, ahí les dejo esa inquietud, curiosamente escrita un 2 de agosto.

 

Un abrazo

 

César Toruño

Acerca de Sortilegios Educativos

Este es el sitio oficial del proyecto Sortilegios Educativos además, el sitio servirá para la difusión de reflexiones sobre la realidad educativa nacional y regional, desde una pedagogía crítica, difusión de proyectos (propios y de otras organizaciones) para la construcción de una educación alternativa, la generación de debates e intercambios de opiniones sobre la realidad del sistema educativo costarricense, entre otros.
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3 Respuestas a La Iglesia Católica y su avance pedagógico: del concordato y otros demonios.

  1. Roy Carballo dijo:

    supongo que para algunos, publicar esto un 2 de agosto raya en lo sacrílego, pero es necesario.
    Solo resaltar la “fortaleza” de nuestro gobierno, incapaz de safarse de las ataduras religiosas sin tener que pagar sobornos, a costillas del pueblo.
    Lamentable

  2. Tiyo Arce dijo:

    Mi preguta es, porque cuestionan que la Iglesia Católica “administre” las clases de religión si el estado es Catolico?? y no quiero que se malinterprete esto, las clases de la escuela de Mate las dan Matematicos especializados, y dan clases de mate no de otra cosa, lo mismo sucede con las clases de religion, las dan personas certificadas (en su mayoria a veces de cuela uno que otro bateador). Lo mejor es que si estan disconformes que anules del todo las clases como se expone en el documento, pero me parece estupido criticar las clases en si cuando tiene un fin especifico: educar en la fe Católica….

  3. Lilliana dijo:

    El problema es que el frío no está en las cobijas. Si queremos un estado Laico, debemos tener independencia y no ataduras sutiles para continuar con el puritanismo, la mojigatería en nombre de y una “Fe” “creencia” , religión, o dogma cualquiera.
    El asunto es que religión, fútbol y política, son temas que nunca se acaban y nunca llegan a ninguna parte!!! Todos creen tener la razón!!!
    Lili

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