Este es un sortilegio que fue publicado en el 2010 pero que, ante las elecciones en APSE, vuelve a tomar cierta vigencia…
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Partamos de una premisa básica: todo sindicato necesita una escuela de formación sindical sólida que le permita, en primera instancia, una formación conceptual base orientada a la formación de una conciencia clasista-gremial y, en segunda instancia, el desarrollo de interacciones socioculturales de sus afiliados(as) para fortalecer el músculo social de la organización.
Dicha premisa conlleva, implícitamente, el papel social de la organización y, por ende, su responsabilidad en la reproducción –resistencia de la estructura social y el proyecto ideológico, económico, cultural y político imperante, por tanto, la formación sindical trasciende los límites gremiales.
Establecida ésta premisa, es necesario reivindicar el papel de la escuela sindical en el sector de Educación ya que, no sólo son sindicatos cuantitativamente importantes (en el caso de APSE supera, fácilmente, los 23 mil afiliados) sino, sobre todo, se diferencian de otros por su impacto cualitativo.
Para ejemplificar lo anterior, un docente (de esos 23 mil afiliados), a tiempo completo, posee entre 44 a 48 lecciones directamente con estudiantes, en materias básicas hablamos de entre 7 y 8 grupos o secciones, cada una con 30 o 40 estudiantes. Por tanto, el(la) docente, influirá en un mínimo de 210 estudiantes durante, al menos, 40 semanas al año.
Frente a ese escenario de influencia piramidal, un sindicato de la educación debe trascender una formación gremial para apostar por una formación integral que maximice su impacto sociopolítico y cultural, lo cual se traduce en un debate interno sobre la visión sobre la que se desarrolla el sindicato.
En el caso de APSE, es un sindicato que tiene una historia de resistencia frente sectores dominantes y administraciones gubernamentales, incluso su surgimiento es una respuesta indirecta al cogobierno que ejercía ANDE junto a Liberación Nacional durante la década de 1950.
En la actualidad, el sindicato ha asumido un rol de liderazgo frente a posiciones gubernamentales, ha expandido, notablemente, la cantidad de afiliados (as) gracias a autodefinirse como activo defensor de la dignidad docente y se encuentra en un proceso profundización democrática interna a través del voto directo en el 2011.
En tales circunstancias, APSE necesita reconstruir su formación sindical partiendo de los siguientes ejes básicos:
1. RECURSOS:
a. Personal a tiempo completo, con una conformación interdisciplinaria y que, en un plazo de un año de tiempo, debería entregar el proyecto de reestructuración con un pilotaje aplicado.
b. Económicos: dicha comisión necesitará los recursos económicos para realizar una consulta democrática a lo interno de APSE para extraer los elementos básicos del diseño curricular de la escuela de formación.
2. Visión de formación sindical: formación integral, apostando por el desarrollo de habilidades, destrezas, sensibilización, contenidos teóricos y práctica cotidiana. Todo en un proceso sistemático y coordinado en subprocesos espaciales y temporales para el afiliado.
En el proceso de construcción de esta nueva escuela sindical, se imponen los siguientes retos: la construcción de una visión ontológica del afiliado(a), selección de una postura epistemológica que será usada por la escuela, conformación de un perfil de entrada y salida, selección de los ejes temáticos, características de los módulos de formación y perfil de docentes que impartirán los módulos-talleres-sesiones, estructuración espacio-temporal y disposiciones operativas.
Este proyecto permitiría, como valor agregado, buscar que la escuela sindical sea acreditada por organismos como MEP y Servicio Civil para que cada modulo pueda generar una certificación que sea reconocido para la carrera profesional.
Por ejemplo, sortilegiando un poco, imaginemos que APSE ha creado una visión ontológica de un afiliado integral (sensible ante las circunstancias históricas, problemas ambientales, circunstancia de discriminación, etc) y proactivo (líder dentro del colegio, su regional, integrante de organismos regionales-nacionales, etc), se ha escogido una visión epistemológica relacionada al constructivismo y se han establecido el perfil de entrada y salida de la Escuela Sindical.
Supongamos que se han seleccionado los siguientes ejes temáticos: Liderazgo, Formación Jurídica (elementos que todo docente debe saber en el área jurídica), Ecosensibilidad (sensibilidad ante los problemas ambientales), Gremial (elementos relacionados a la organización), Genero (sensibilidad ante la discriminación por género y las circunstancias de la inclusividad), Diversidad (sensibilidad ante las circunstancias de una sociedad diversa), Ideológico (diferentes perspectivas ideológicas para asumir la realidad docente), Informático, otros.
Cada uno de estos módulos se puede desarrollar entre 16 y 24 horas presénciales (dos o tres días) y podría ser certificado por Servicio Civil-MEP (valor agregado para el docente) y permitiría formar un(a) afiliado(a) capaz de liderar procesos en su institución, su región y su país.
Sigo creyendo que APSE es uno de los pocos sindicatos con capacidad para realizar una labor transformadora como esta, sin duda sería una formación pionera para nuestro país, pero enfrenta la mayor limitante que tenemos educación: el miedo a asumir el riesgo.
Será un sortilegio o un sueño de aficionado, en unos meses lo veremos.
Un abrazo
Toruño