No podemos soñar la construcción de una nueva educación sin cambiar el profesorado, podremos enfrentar muy malas condiciones en todos los sentidos pero, como demostró la educación popular y crítica desde los setenta, si cada docente está comprometido(a) con nueva formación, nuevas metodologías y una perspectiva de liberación y humanismo, los resultados siempre serán mejores que lo esperado y, muchas veces, con mayor impacto que la educación tradicional con altos recursos.
En tal sentido, y partiendo de que en el MEP existen 60 mil docentes, debemos de asumir el compromiso de la transformación personal, humana y académica de parte de ese cuerpo docente en ejercicio. La primera instancia resultaría ser las universidades, pero ha sido claro que las facultades de educación de las universidades públicas son, por decir lo menos, el límite inferior, muy inferior, del sistema universitario público y, por el otro lado, las facultades de educación de las universidades privadas (si es que son facultades, pues muchas veces son escuelas) no son más que maquilas expendedoras de títulos, salvo algunas excepciones que tratan de hacer algo más selectivas.
Por tanto el MEP debe asumir el proceso de reformación de sus docentes, cuestión que no puede ser asumida con los tradicionales y pocos eficientes cursitos de capacitación de 20, 30 o 40 horas y dispersos como islas en el Pacífico.
En este escenario, les propongo una verdadera quijotada: la construcción de un programa de formación intensiva para docentes, mediante un convenio del Instituto de Formación del MEP y la UNED-UCR-UNA e ITCR.
La cuestión es simple, estas universidades crearán una nueva “carrera” que deberá tener su centro en las escuelas de generales o Facultades de Ciencias Sociales (para separarnos de las malas influencias de los de educación pura) u otras. Digamos que se llamará Maestría Pedagógica con énfasis en la enseñanza de XXXX (la carrera que estudio el docente).
Dicha carrera será organizada para un estudiante que dispone 40 horas semanales para clases presenciales durante 2 años y medio (cinco semestres). En dicha carrera se atenderán las demandas de formación que el MEP tiene, dentro de una formación crítica e integral. (por ejemplo, cursos intensivos de inglés –básico para acceder a nueva información en educación-, cursos de pedagogía crítica, cursos de sociología y derecho, etc)
En respuesta, el MEP se compromete a permitir, con goce de salario, la participación de 160 docentes por año, durante 10 años de convenio institucional. Para tal efecto, el MEP contratará docentes interinos para ocupar los puestos de los docentes que están siendo capacitados por un periodo igual al de la capacitación (2 años y medio)
La inversión económica del MEP (por la contratación de nuevos docentes) sería de, aproximadamente, 200 millones de colones el primer año, 400 millones el segundo año (se suma lo del primero), esta última cifra sería el promedio anual de inversión extra entre el segundo año del convenio y el décimo.
AL final del decimo tercer año, cuando se graduaría la última generación de docentes, el MEP habría gastado menos de 10 millones de dólares en la formación de 1400 docente (yo sería soñador y apostaría por invertir 30 millones dólares para formar 4200 docentes) que vendrían con una formación de avanzada, crítica y con ideas frescas para el sistema, lo que implicaría un impacto cualitativo para el sistema educativo en general.
Habría que respetar los procesos de selección de las universidades para sistemas de posgrados, por lo que los y las docentes tendrían que concursar (presentando proyectos de investigación, haciendo pruebas de redacción, exposición oral, etc), de esa forma se asegura una selección con calidad, con una edad promedio entre 25 y 35 años.
Además, el MEP tendría que crear el mecanismo jurídico para que, todo docente que participe de esta “Beca de Formación” este obligado a obtener notas promedios de 8 en sus cursos, así como terminar por completo el período de formación (de lo contrario deberá volver a su centro de trabajo y devolver el total de dinero invertido por el MEP para su formación) y firmar un contrato de trabajo con el MEP por 8 años posteriores a ser reincorporado (al finalizar su capacitación).
Para el docente, se le garantizará que el título obtenido será reconocido como MT6 o, de ya tener ese rango, como puntaje para su carrera profesional.
Paralelamente a estas becas de formación, el MEP dispondrá de acuerdos internacionales para becar a 10 docentes por año, por diez años, para realizar estudios de posgrado en universidades de Sudamérica y Europa.
Sea buena o mala esta quijotesca idea, el fondo debería ser pertinente: instauración de un modelo de formación alternativa que responda a las necesidades del MEP pero con estándares de calidad de las universidades públicas.
Un abrazo
César Toruño
Me parece genial!!!! ojalá se diera, habrá voluntad política??? al gobierno “le servirá que sus docentes se capaciten realmente”?? Yo espero que si al “gobierno” no le sirve, hayan personas que si deseen ser parte de quienes desean una mejor formación y capacitación profesional. Lástima que ya le pusieron “corte de edad”. De 25a 35 y los de más edad??? hay docentes que desean aprender aunque tengan 40!!!
jejeje pensé lo mismo al poner corte de edad, pero pense en el modelo internacional de becas, aunque no sería descabellado subirlo hasta 40-…. Un abrazo.
Ciertamente la juventud es una época apropiada para la formación intelectual y profesional, sin embargo también es bien sabido que la experiencia muchas veces juega un papel importantísimo para desarrolarse como un buen docente. Generalmente cuando una persona no ha tenido suficiente experiencia en el campo laboral, al ingresar al sistema éste se lo “come”. Conforme vamos envejeciendo la madurez que se tiene asegurará casi, que no se dé precisamente esa “probabilidad” de que se deje a medio palo un programa de estudios. La idea me parece excelente,aunque no creo que sea necesario dos años a ese ritmo, si ya se habían realizado estudios. Un año a “full” es suficiente para lograr ese objetivo eso además daría oportunidad a más docente de recibir dichas capacitaciones y definitivamente debe existir un compromiso de parte del M.E.P para que dichos estudios sean reconocidos no como simples cursos, sino como una especialidad que haga que quien la cursó obtenga una categoría superior a la que tenía al ingresar. No tiene entido que el CONARE reconozca estudios de extranjeros y convalide títulos y que dentro del mismpo país los programas como este que estás mencionando sean invalidados como una especialidad y sin un título profesional reconocido, un programa de un año intensivo de formación, merece ser reconocido y acreditado si es impartido precisamente por una Universidad Pública y sobre todo si es en Convenio con el M.E.P. Por supuesto que sería muy bueno. El tiempo de servicio a cambio de una beca de ese tipo puede ser de 6 años, no veo problema en que un docente que demuestra interés y capacidad pueda gozar de ese tipo de beneficio, a pesar de su edad, Que la juventud no los ciegue a menospreciar o subvalorar la madurez y la capacidad de quienes sobrepasan los cuarenta!!!! De hecho quienes eventualmente sobrepasen esa edad podrían más bien llegar a ser formador de docentes, poniendo en práctica todos los conocimientos adquiridos!!!!!
bueno sí, demasiado quijotesca la propuesta, sin embargo lejos de menospreciar la calidad de nuestros educadores, por que al final educadores de universidad pública y privada, entramos al sistema MEP, y no se logra diferenciar cual es de cual, por que como dice la compañera en educación es un paquete completo de experiencia, conocimiento, y vocación.
MAs bien deberíamos plantear un control y una supervisión mas acertada y acorde a las necesidades que se requieren en educación, no es posible que hoy día un director de centro educativo tenga que pasar 6 horas de su día elaborando papelería, recibiendo documentos, y tenga que medir la capacidad docente con solo ver quien entrega documentos solicitados o no. Dónde queda la visita al aula, las reuniones para tratar temas metodológicos, técnicas conductuales, una evaluación justa por parte de los jefes, estamos dejando de lado cosas muy importantes por estar haciendo y pensando en papeles. Y si de propuestas quijotescas se trata, una adecuada selección de personal, a traves de competencias, podría mejorar en mucho la calidad del docente que se contrata.
Buscando alternativas de mejorar la formación docente, pienso que hay que buscar alguna opción,aunque paresca quijotesca. Otra quijotada podría ser la creación de una escuela de formación docente virtual adscrita a alguna Universidad, donde se incluya en el currículo los temas de la modernización de la Educación en aspectos más formativos que informativos. Podría reducir los costos a los interesados. ¿Qué le parece?
Me gusta mucho la idea de la formación virtual. Se me ocurre que por ejemplo, un docente que recibe un primer grado de primaria, podría hacer su trabajo y una o dos veces a la semana, trabajar en forma virtual con un asesor de su dirección regional, que en forma de equipo lo asesore en las demandas de formación que el MEP tiene, dentro de una formación crítica e integral, como lo menciona el artículo, de esta manera el asesor se empapapa de la realidad nacional(que en ocasiones me parece que se les olvida) y el docente aprende acerca de como mejorar su labor, al final del año el docene recibe un título de las horas invertidas, el asesor trabajó en forma virtual y los chicos, que son los componentes mas importantes, se verán altamente beneficiados. Creo que la inversión del MEP sería mucho menor, no importaría la edad del docente y a la vez, los asesores habrán puesto en práctica un proyecto muy beneficioso. Además, sería en forma voluntaria para evitar el rechazo que genera la imposición. Hay muchas formas de mejorar la educación, solo faltan GANAS!!!!
¿Educación Virtual?…EXCELENTE…más bien nos hemos quedado rezagados!!!
Constantemente escuchamos que la educación está mal, que los profesores están mal preparados, etc, etc. Cuando se dan capacitaciones, en muchos lugares se envían a personas que están casi recién graduadas. Un persona que viene entrando al sistema y que tiene los conocimientos “frescos” de lo aprendido en la universidad, debería dedicarse de lleno a trabajar y poner en práctica lo aprendido. Cada 7 u ocho años debería ser obligatorio para todo docente llevar un cuso de actualización pero no de 8 horas, sino de al menos cuatro meses intensivos, que al final sean debidamente reconocidos no como una simple certificación, sino con un puntaje de acuerdo a las horas de capacitación recibidas. Si bien es cierto lo que bien se aprende nunca se olvida, también es cierto que el conocimiento evoluciona día con día. Muchos nos hemos conformado con un título y otros buscan un título únicamente para mejorar su condición económica. Quisiera saber cuántas licenciaturas se han otorgado de parte de las universidades privadas en relación a las que se obtienen en las Universidades Públicas. Eso nos puede dar una idea de que en muchos casos esos títulos no son sinónimo de excelencia académica !