El Flautista del MEP.

Había una vez una vieja comarca llamada MEP, pequeño pueblo reconocido por sus casas dispersas (el gobierno central de esta comarca estaba repartido en ocho edificios dispersos por todo el pueblo llamado San José) y por su clan de brujos denominados comúnmente como administrativos y mandos medios, cuyas artes mágicas consistían en aparecer y desaparecer p21, salarios, anualidades, etc.

También era reconocido por sus más de 800 casitas secundarias y sus más de 3000 casitas primarias, algunas públicas como el sol, otras privadas como la ropa; destacaba por el multifacético desfile de colores y planes curriculares, sus calles sin salida construidas de contenidos y más contenidos, sus míticos oficiales convertidos en maestros, entre otras cosas.

En esta vieja comarca, de todos los problemas había uno que preocupaban a los grandes señores del dinero, los viejos ancianos sindicales del parque y las tenues almas del progresismo, este era el extraño fenómeno de la deserción que se cernía todos los días sobre la avenida del conocimiento.

Si, amigo y amiga mía, todos los febreros esta comarca recibía con dulces flores de naranjo los y las miles de marchantes que iniciarán la romería intelectual, andando sobre cada adoquín de materias difusas, los y las marchantes empezaban su recorrido por los caminos diurnos y nocturnos.

Pero la felicidad en la comarca rápidamente se transformaba en preocupación, principalmente cuando al llegar a la intersección de Julio, los y las marchantes tomaban un descanso y ¡pum!, de pronto desaparecían hasta el 39% de los marchantes de una institución, el 13% de los que transitaban por los caminos nocturnos y casi el 8% de los que transitaban en diurno.

Los y las pobladores(as) estaban intrigados(as) por tal fenómeno, los grandes señores del dinero veían problemas pues cada vez menos terminaban el recorrido por la avenida del conocimiento y, por tanto, cada vez eran menos los que llegarían bien preparados a las empresas ubicadas al final de la avenida y, por su parte, los y las progresistas veían el peligro de desigualdad, violencia, pobreza, etc.

Pero de pronto, un paloma blanca y mensajera trajo un nuevo mensaje, recorrió el pueblo gritando “la solución viene en camino, ahí viene el flautista”. Todo el pueblo, intrigado y esperanzado, se reunió a la entrada de la comarca para recibir al flautista, hasta que a lo lejos lograron divisarlo, era un hombre pequeño, mechudo y canoso, un poco barrigón, de vestimenta sencilla y sonrisa jovial.

El flautista llegó y el pueblo no reaccionó, no sabían si aplaudir o abuchear a tan extraño personaje, quien traía una flauta pedagógica pero, algunos(as) aseguraban, nunca había estudiado música pedagógica. Recostado sobre el letrero del MEP, el hombre pidió un lugar donde guarecerse mientras encontraba las tonadas mágicas que le darían la solución anhelada por la comarca.

Muy pocos lo notaron, pero aquel día ya algo había comenzado a cambiar, después de retirarse del letrero de la comarca, el nombre había cambiado, ahora era un extraño Mëp.

Pasaron dos años y el pueblo ya había olvidado la presencia de aquel flautista, “es otro estafador como tantos ha habido” decían los viejos sindicatos del parque, pero de pronto, la puerta principal del aposento central de la comarca se abrió y flautista dijo: he encontrado una tonada apropiada.

Y así fue, salió de la vieja casa entonando una simple melodía con su flauta mientras otros agregaban letra a su contagiosa canción, “la pobreza ya no es sentida, ahora tenemos las becas del imas, avancemos todos y todas, pronto empezará la repartida”. Rápidamente, muchos marchantes comenzaron a cantar esta canción.

Mientras esto sucedía, el Flautista del Mëp entonaba otra canción, con más ritmo y devoción, le rindieron tributo a esta canción “reprobar ya no importa, ni existe en la memoria, ahora todos adelantamos, ahora todos aprobamos” Mientras el cantico se extendía por otros marchantes, el Flautista interpretó su cuarta canción “las boletas son de mentira, aprendamos de verdad, la convivencia es mejor que esa triste represión”.

La comarca sorprendida, arribaba a la avenida, de repente y sin espanto, la deserción se detenía.

Pero el flautista tenía más canciones, de colores diversos para todo público, desde un cha cha cha llamado FEA, pasando por un paso doble llamado Ética, Estética y Ciudadanía, hasta la zamba de la Convivencia y tango de las Reformas Internas.

Y el pueblo comenzaba a ilusionarse, y algunos hasta aprendieron a aplaudir, pero el tiempo paso y la deserción de marchantes por la avenida del conocimiento se quedaba en números fijos. Por eso el flautista entonó ritmos más fuertes y atrevidos, algunos especiales para 100 colegios y otros más generales y arriesgados, ordenó transformar el Vals viejo de la Matemática a un nuevo Roots más moderno y matizable, de la vieja zarzuela del español antiguo, introdujo el ska de la lógica y el sentido.

Pero aún quería más, ordenó reorganizar los instrumentos musicales de la comarca, habían muchas versiones curriculares para tan pequeño pueblo y dio instrucciones para actualizar los objetivos de cada ciclo de la marcha por la avenida del conocimiento, sin contar otras melodías de lo curricular.

Así avanzaba el Flautista y su cuarteto (no podemos olvidar a sus tres vice musicales), irrumpiendo con sonido el silencio de la vieja comarca, si eran correctos o no las melodías, nadie lo sabía, pero era cierto que hace mucho tiempo, en la comarca el ruido no reinaba.

Mientras tanto, los viejos ancianos de los sindicatos guardaban silencio en el parque mientras veían al Flautista hacer su canto, igual hicieron los dinosaurios del COLYPRO y las mafias de las Facultades de Educación… parecía que en pueblo sólo había un artista  y su cuarteto, aunque en la avenida del conocimiento, muchos marchantes llevaban su propio instrumento….

Y este cuento, no ha terminado….

Un abrazo

 

César Toruño

 

 

Acerca de Sortilegios Educativos

Este es el sitio oficial del proyecto Sortilegios Educativos además, el sitio servirá para la difusión de reflexiones sobre la realidad educativa nacional y regional, desde una pedagogía crítica, difusión de proyectos (propios y de otras organizaciones) para la construcción de una educación alternativa, la generación de debates e intercambios de opiniones sobre la realidad del sistema educativo costarricense, entre otros.
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7 Respuestas a El Flautista del MEP.

  1. Nina Dylana dijo:

    jaja, esperaré el final!

  2. Oscar Pérez dijo:

    MUY BUENO DE VERDAD EXCELENTE

  3. soprende su cualidad de hilar estos hechos en una historia cuento…. buen trabajo como la fabrica de zapatero y la reunión de la gente de APSE en el sexto piso… jaja

  4. Karisa dijo:

    Que buen cuento, esperando el final, hasta cantadito lo hice, jajajaja, me gusta me gusta, lo podemos llevar al FEA de seguro gana. Saludos Cesar

  5. Muchas gracias por las buenas vibras…. siempre es bonito saber que alguien le gusta un sortilegio… Un abrazo. Toruño

  6. Sin duda, su texto no carece de talento escritural, Toruño. Su admiración por el Ministro, eso sí raya en lo hiperbólico.El sujeto ha hecho cosas buenas, y hay que reconocerlas. Pero también se ha equivocado y usted parece no verlo. Es más su seguimiento parece un vil intento de ganarse una asesoría por medio alabanzas y lisonjas, ojalá no sea así.
    Si usted plantea una educación subversiva, su palabrería idólatra hacia don Leo, hace que todas esas ideas que plantea(algunas interesantes)sean vacías, lo que convertiría en uno de tantos burócratas inservibles, como esos políticos que hablan y hablan para convencer, pero cuando llegan al poder ni siquiera intentan luchar por los ideales.

    • Hola Emilio, aunque trato de encontrar esa “admiración” e “idotraría” en el texto, me cuesta, lo que hago es poner en forma diferente, una serie de hechos que se han dado, no califico de buenos o malos, ni si eran pertinentes… ummmm no sé, tal vez tenemos lecturas diferentes. Sobre un “vil intento” de ganarme una asesoria, le confieso que tengo muchos planes de vida, y no tengo contemplado, en ninguno de ellos, eso… un abrazo… Toruño

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