Operacionalizar la descentralización en el MEP, mejorar sus procesos de enseñanza, sus procesos cotidianos como empresa (al decir del Ministro de Educación, Leonardo Garnier, la mayor empresa de Centroamérica) y su funcionamiento en general, exige la creación de un Centro de Investigación Institucional que, por premisa, debería ser más grande que el de cualquier centro universitario.
A pesar de atender a un millón de personas, ser empleador de casi 70 mil funcionarios, contar con casi 5000 centros educativos y casi dos docenas de opciones educativas, el MEP no ejerce procesos sistemáticos de investigación que justifiquen inversiones, decisiones ni proyectos. Actualmente, el MEP recibe información, análisis y estudios de las Universidades Públicas, el Estado de la Educación y ciertos organismos privados contratados bajo la modalidad de asesorías.
Una propuesta progresista de educación, verdaderamente progresista, necesita asegurar que las reformas sean el producto de las necesidades reales de la estructura y no los supuestos de un grupo determinado. Es decir, la propuesta de reforma no puede ser el producto del sesudo esfuerzo de un grupo de 10 15 personas sino, más bien, el producto de la escucha sistemática de las voces de actores y participantes del proceso educativo.
Eso es posible al crear, desarrollar y expandir este Centro de Investigación del MEP (CIMEP) que permita la sistematización y análisis de estadísticas oficiales de la institución, evaluación de proyectos, investigación de proyectos pilotos, etc.
Pero, para que no se convierta en una dependencia más del MEP sujeta al control de mafias internas y núcleos de poder partidario, sus investigadores deben ser nombrados por contratos de 3 años, con la posibilidad de plaza en propiedad, con exclusividad y deben ser electos por el CSE previa una lista sugerida por el Consejo Nacional de Rectores (CONARE).
Dentro del CIMEP se deberá conformar una directiva que tendrá a su cargo la elección de investigaciones y distribución del presupuesto, la cual debe contar con el Ministro de Educación, tres investigadores (designados por el personal) y tres personas designadas por CONARE. Además, debe crear una revista científica que, a corto plazo, deberá estar indexada y una revista pedagógica dirigida a un público más amplio, ambos como mecanismos de divulgación de sus investigaciones, conclusiones y sugerencias.
Abrazos
César Toruño Arguedas
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