Me gustaría sentirte en la piel
como lluvia picante de octubre,
escucharte como los gritos
de ramas cayendo al vacio
verte tal cual rayo de sol
que aruña los saciados bosques,
saborear tu aura
y sus manantiales
de multicolores frutos
estrecharte al ritmo del zumbido
de mi tacto tarareando recuerdos
pero mi sensibilidad enmudece
en esta habitación oscura
y la soledad de sueños.