Estimado señor desconocido,
como es de su conocimiento el ejército ha sido abolido no obstante; nuestro gobierno no puede permitirse el lujo de que las mentes de jóvenes abolan las cadenas del mercado, por tanto, a partir de hoy, usted deberá reprimirlas, para tal objetivo le recomendamos saturarlas de contenidos, evaluarlas memorísticamente, reprimirlas con boletas y cuanto sea necesario.
Sin duda, la Iglesia, el mercado y la patria le estarán agradecidos.
Sin otro particular,
Los de siempre.