Deseo romper
los ecos de tu regatón
con un poco de Silvio,
irrumpir en tu plática
de fútbol dominguero
con unos versos
a lo Benedetti o Neruda,
humanizar tus verbos
sexualizados,
feminizar tus comportamiento
tan históricamente patriarcal,
pero no será así,
seguirás platicando de la nada
y aturdiendo mis sentidos
con la extravagancia de lo vacio,
sólo me queda alejarme
hasta la esquina social
guardando silencio
y anhelando una campaña
que marque el final.