En este cenit de futuros sin certeza
simplemente me descubro sombra de la mañana,
crepúsculo de emociones que bañan lentamente mi memoria.
Lluvia de fuego y sus colores violetas y naranjas
se posan sobre los pétalos dispersos de mis pensamientos
que flotan en una mirada ajena, extraña al espejo.
El alma pesa demasiado,
debería dejarla en esta esquina del destino
pero temo despertar sin su respiración.
Tengo miedo a despertar sin mis sueños,
sin el carisma de mis engaños
y el temblor del amor consumado en alas del espíritu.
Tengo miedo a ser y a tener sin ser,
tengo miedo a la rutina de la melancolía
pero aquí estoy, tratando de olvidar.
Cada emoción se repite en la ansiedad
de una nueva oportunidad para nacer
en otra risa fingida.