no hay peor cicuta que las lagrimas atragantadas,
cosa curiosa son esas pequeñas gotas de rocío del alma
que mojan nuestra piel, esas que si no las dejamos libres
se conviertan en veneno que viaja por nuestra sangre,
cómo habría imaginado que el llanto del ayer
se me aparecería en los sueños,
dominando aquella tonada y los recuerdos,
adornando la 208 y almorzando en la paz.
la vida es un sin sentido,
me enseñaron a fingir dureza y a evaporar lágrimas,
ser hombre al matar mis emociones
para no ahogarme en este lago de humanidad.
pero da igual,
mañana me levantaré y seré 100 actores en un cuerpo,
seré uno más en la avenida marchando hacia la nada
de este ritual moderno de crucifixión.