déjame llorar, en mi soledad y en silencio
sin molestar a los mismos de siempre,
déjame descansar de esta actuación
sin presente.
déjame reír y cantar sin temor
anhelando sueños de abril
extrañando carteles de febrero
todo en el juego de sobrevivir.
déjame consumir mi agonía
en vino y cicuta de enamorado
marcando el día a día
al paso de aves de fuego.
déjame morir sin lápida
ni llantos fingidos,
déjame morir sin calidos abrazos
ni la agonía de tu mirada.