Los capullos de mariposa azul
son mis tristes pergaminos,
vaciado y sin sentido
me cubro sin alba ni cruz.
La vida se me ha desbordado,
por eso tengo que escribir
canticos de viudas,
los versos de dignidad del torturado,
los silencios ardientes de desaparecidos,
tanto que escribir, tanto que llorar,
las letras se tornan lágrimas,
el viento calla y los pueblos olvidan,
tanta memoria sepultada en los andes
y yo aquí, deshojándome,
envejeciendo,
susurrando,
muriendo,
disculpándome entre letras.