Lloviznaron
palabras,
consuelos,
sonrisas a medias,
abrazos enternecidos,
miradas tiernas,
lloviznaron como siempre,
mojándome los pies
y la tierra celeste,
lloviznaron sin pedirlo
sin alcanzar a interpretar
mis silencios
y mis danzas
que imploran por una sequía
que impida las lloviznas
de siempre.