No existo,
solo soy un ser cansado
de lo normal y cotidiano
deseoso de arrancar su piel
en cada espacio
que proyectó ilusiones
impaciente por estrellar
su furia contra verbos nublados
sembrando desconsuelo
al margen de la memoria
No existo,
simplemente sobrevivo
parpadeando risas cristalizadas
en retratos de futuro
alimentando mi alma
con migajas de sensibilidad
Ya no existo,
y mi pesar no es mi inexistencia
es la certeza de que todo inicio
con el primer si que dije sin sentirlo
en la primera complacencia material
y en el primer intercambio de verdad
por las mieles de agradar