La suave brisa vespertina
me tomo del mundo de los sueños
para danzar juntos al ritmo de mariposas
azuladas y los acuosos rayos violetas
derramados en los canticos de las aves
Al cenit del viaje, almorcé lleno de sensaciones
urbanas, con ese sabor de indiferencia
y el vaso de grisáceos colores,
sigo aturdido por los ruidos sociales
clavando la desesperanza en mis verbos.
Despido al sol lleno de melancolía,
los colores rojisos y naranjas
no han podido ahogar mi frustración
de una vida sin ilusión ni concreción
Y en estos últimos instantes del día,
abrazo la almohada con la certeza
de otra jornada contradictoriamente
humana…….