Hoy lapide risas de niños
extraviados en la pared,
fue tal la violencia que derritió
el naranja de las piedrecillas
dispersadas entre ventanales rotos,
el odio consumado fue éxtasis
de lobos, tigres y parlamentarios,
fue la tarde de Marte,
de nosotros sin límites,
nauseabundamente nosotros
sumergidos en orgasmos de destrucción,
y he de confesarlo, no tuve remordimiento,
disfrute las sangre humeante recorriéndome,
seduciéndome, tomándome,
me entregué totalmente a la lujuria
de cuerpos desnudos en cada fosa común
cubiertos tiernamente de gritos destrozados,
fue tal la satisfacción de pavor corroído
que, sin detenerme en lo magnífico del acto,
deslice collares de últimos alientos
sobre mi debilitada conciencia
hasta desgranar su tierno cuello de juventud.
Extenuado en explosiones de placer,
caí rendido junto a cadáveres sin sombras,
eternos desaparecidos silbando
al encuentro de sus fotografías,
entonces, sólo entonces, acaricie la tropical
amalgama de músculos y pólvora
como si fueran las nubes de séptimo cielo,
y la devoré con el placer de caviar al recuerdo
dejando que la sangre recorriera mi piel,
devoré hasta el hastío, hasta caer rendido
sobre el incienso que bendecía mi banquete,
descompuesto vomité capullos arios
de banderas clandestinas que ametrallaban
la moneda, al viejo y la historia,
rápidamente el agrio sabor en mi garganta
se opaco ante el dulce olor de traición
extendido por mis pulmones.
Disponiéndome sobre la manchada bandera,
uní a propios y extraños en carcajadas
contra el destino, contra internacionalistas
y sus desarmados sueños de paz,
y levantando la última copa de versos
sin Neruda ni Parras en la mesa,
brinde al glorioso onceavo día del noveno mes,
al glorioso año setenta y tres,
con la certeza de que los cuervos con carabinas
defenderían la oscuridad extendida en sur
bajo las alas del Cóndor y el Águila Calva,
la misma que persiguió versos, guitarras
y utopías de carne y hueso.
¨SIN MEMORIA DE PESCADO¨
Somos los homosapiens-sapiens