Montaña


La montaña se desnuda

lentamente al atardecer,

lentamente se quita su ropaje

de blandas nubes

hasta que emergen

sus frondosas caderas de pino y laurel

y sus exquisitos manantéales

abandonan el pudor y la hiel.

Sus gemidos de bobos y yigüirros,

anuncian su excitación

cada vez son más incontenibles

su palpitar y el olor de su cabello

de lunar rocío.

Quién fuera su amente sol

en este amanecer de bestialidad

para convertir la tenue brisa

en orgasmo coloquial.

REGRESAR

Deja un comentario

Fill in your details below or click an icon to log in:

Logo de WordPress.com

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Cambiar )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Cambiar )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Cambiar )

Connecting to %s