Cierro los ojos,
a lo lejos melodías tristes
disimulan los ruidos urbanos,
unos autos, unas voces,
muebles arañando pisos
y abrazos golpeando paredes,
todo es tan urbano,
los colores,
los silencios,
los olores,
hasta el rayo de sol
en urbano se convierte,
mis pesares acumulados
no encuentran lugar en cables
ni postes, ni en los caminos
de esta ciudad decadente,
tanto suplicio de esmog,
tantos extraños en la calle,
tanto amor cien veces destruido
y aplastado por el pavimento del ser
artificial y ficticio
consumido en sus azares
de sobrevivir en silencio
sus acompañadas soledades
y su complejo de ser humano,
sin certezas, sin verdades,
sin interacción, sin amor,
así somos uno más en el paisaje
de lo urbano.