Surge una chispa entre las cenizas
del año que fue y nunca será,
enciende tu alma como hoguera
inagotable de vida,
incendia las praderas de miedos
y de limitaciones impuestas,
funde las cadenas del espíritu
y el polen vidrioso de tempestades,
convierte cada sonrisa y abrazo
en chispas propagadoras del mañana,
ven, quémate de vida y resplandor
hasta que tus lágrimas ardientes
incendien el horizonte