Poco a poco,
caminando y cayendo,
soñando y despertando,
así me dijeron que aprendería
a fingir sonrisas golondrinas
pero en la política fue cuando lo entendí,
el mismo día en que al amigo se le puso precio
y a la planificada traición se le llamó negociación
ese día lo entendí,
ante el milagro del vino convertido en vómito.