Desde los oscuros cuartos
de tortura militar
emerges arrasando
con la sombra de la muerte,
en cada calle liberada
y en la que luchamos
contra gases y macanas,
caminas con mirada heroica,
en cada grito de nunca más,
en cada bandera del alma,
en hoz y martillo,
y en medias lunas desconcertadas
ahí sigues bombardeando el alma,
en cada esquina de la memoria
donde atormentas a cómplices
de Michelletí, Varela, Pinochet
y todos los malinches
de nuestra América,
ahí sigue tu puño de libertad
y tu esencia latinoamericana
sobreviviente a un día de sierra boliviana
donde la venganza imperialista
nos secuestro tu voz de rifle
y ese acento de compases revolucionarios
En tu historia está una verdad de vida
en los cementerios
quedarán nuestros cuerpos
pero jamás nuestra utopía.