Así estás ya,
corroído por bondadosos objetivos
sobre las aguas negras de las prácticas cotidianas,
sos un girasol marchito y desteñido
que negó el Sol, el amor y la verdad,
difunto objeto del partido,
olvidado, vacio, despreciado,
viertes tus pasos en el limbo
de banderas y traiciones,
y hoy que vas cansado y tarde
al encuentro con el aire desquiciado
te descubres en solitaria compañía
consagrada en el alba de tus lápidas
de amigos, sueños y utopías,
Así estás ya,
destrozado por el poder
que añorabas consumar en tus sábanas
de piel y rosa escarlata,
enemigo del espejo que te señala,
de la flor y del silencio,
sombra incrustada en la pared
del amarillento edificio,
huesos enmohecidos por el tiempo,
carne atisbada por las trece monedas,
ser sin derecho a existir sin marionetas,
Así estás ya,
oficialmente enfermo,
oficialmente burócrata de la utopía,
oficialmente miembro del partido.