Ya no existe magia
los tributos ante el altar
del libre comercio
desangra pobres
al ritmo de ricos
danzando en ostras
amuralladas y solas
es necesario alertar
sobre una terrible verdad
los optimistas están,
sin duda alguna,
en peligro de extinción,
ya escasean en esta globalidad
y se reproduce la falsa felicidad,
esa de cajita feliz
y sonrisas de conejo.
Hace demasiados años
un ratón secuestró sueños
una águila hincó pueblos
y una mano invisible
nos estranguló el bienestar.
Hace ya muchas lunas,
el amor es semen esparcido,
la hombría es eufemismo
de lo primitivo
y lo femenino es cadena
contra la humanidad,
pero todavía hay luz
en esta caverna moderna,
todavía estamos, todos nosotros,
gritando y marchando
soñando y amando.