Las cenizas de semen
dispersado en erupciones de equivocación
no podrán fertilizar los valles sentimentales
ni las mesetas de verdades,
después de tantas sábanas exploradas con divina precisión
no es hasta que mis labios recorrieron tus cavernas
que entiendo este mapa de la vida y la felicidad,
dibujado en tus tibios senos y tus angostas caderas,
el destino me lleva a penetrarte de piel y silencios
hasta que tus gemidos destruyan la habitación,
solo así llegaremos al sagrado néctar de
un orgasmo compartido…