te soñé teñida de verde musgo,
la brisa de mi mirada te fue desnudando
de follajes perezosos tatuados
justo en el rincón orgásmico
de mariposas posadas en tu vientre,
mis labios nubosos de libido tropical
recorrieron tu esencia hasta alcanzar
el polen de dioses dispersos y erosionados
rodeando el aura de tus montañas
pálidas y melancólicas,
recorridas por el delta azul
de tus venas discurriendo en complicidad
con las ramas trovadoras y las aves
tiernamente exiliadas frente al retumbar
de tus manos y mis manos,
de tus gestos y mis gestos,
consagrados en el horizonte
de naranjas, purpuras y rojos incandescentes.
por eso te escribo de noche,
pues sólo en este silencio de río y grillos
puedo escuchar la tenue vibración
de mi alma sucumbiendo en la memoria
del sueño deseado, del sueño perdido.