Tengo un ligero resplandor
de grisáceos olvidos
esculpidos en el forzado abandono
no soy más que un títere de jade
incandescente
silbando sonidos metálicos
al ritmo del deambular de la oropéndola
al esquivar sus ríos de oro nocturno
En esta vieja rama de roble
sin raíces
estamos la oropéndola y yo
ella libre de pretensiones y adulaciones
de gengibre suspirar
yo, construyendo un cálido nido
de extraño palpitar.