La mujer perfecta
toma muchas formas,
para el soñador es lluvia cósmica
mojando estereotipos de infancia
para el filósofo es chispa
que enciende la hoguera de la vida
para el común es la fría suma
que te permite ser dos
para el simplista es un cuerpo
tambaleando prejuicios
sobre la cama
pero para mí
sigue siendo la que me deja soñar
en sus arrullos de comprensión
y alas de libertad.