Senos


Lentamente mis dedos

saborean tus senos,

su blancura  atormenta

las hojas y el alma,

el deseo viaja despacio

por el mar blando de tu pezón

hasta que la caricia bañada

en la humedad del anochecer

nos conduce al éxtasis

del sudor evaporando

la hiel de de los miedos

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