Isabel Ducca D.
Profesora
Escuela de Literatura y Ciencias del Lenguaje
Universidad Nacional
iducca@una.ac.cr
El tema de la educación es muy complejo y, por lo tanto, es imposible asumirlo en toda su magnitud. Me interesa dar una aproximación a las cuestiones fundamentales para mí. El primer aspecto a destacar de esa complejidad es que se trata de un sistema. La educación es un sistema en sí mismo y forma, a su vez, parte de otro sistema. La educación desde el nivel más simple hasta el doctorado más elevado prepara a cada generación para insertarse en la sociedad y, aunque, cada ser individualmente puede, si quiere, ofrecer, con su libertad y su creatividad, un aporte para construir una sociedad más justa y equitativa, no es posible lograr esa aspiración por la voluntad y el deseo de las personas por más honestas y trabajadoras que sean, si la estructura y el conjunto de sus partes no se encaminan en ese sentido.
Para luchar por una sociedad más justa y solidaria desde el sistema educativo, se requiere de un proyecto político que le dé vida y estímulo a esa ardua tarea. Prefiero hablar del sistema educativo porque de esa manera evito asumir el tema de la educación como una abstracción y empezar a enarbolar teorías pedagógicas, cuyos principios se identifican con los valores más altruistas y con promesas de convertir a los estudiantes en seres pensantes, libres y críticos, pero a la hora de ir a ver los resultados no resultan ni tan críticos ni tan libres y pensantes. Tengo la sensación, y la considero más una certitud que otra cosa, que se ha venido realizando una evasión de la problemática de la educación en Costa Rica con una exacerbación de teorías y metodologías pedagógicas para dejar de lado, consciente o inconscientemente, los conflictos más agudos del sistema educativo como un todo.
No estoy descalificando las teorías y las metodologías, pero sí critico y descalifico, como ya dije antes, la exacerbación de éstas para evadir la tensión y la conflictividad producto y consecuencia de las contradicciones sociales. Voy a referirme a algunos aspectos del sistema educativo que harían de los consagrados maestros o genios de la filosofía, la ciencia y el arte verdaderos mediocres como docentes. Es decir, me voy a concentrar en algunos de los aspectos que impiden que la sinfonía educativa se escuche con armonía.
1/ La burocracia y el papeleo.
Me gustaría que se hiciera una encuesta, pero un verdadero estudio, no una encuesta al estilo de los politiqueros para subir o bajar figurones, para saber a ciencia cierta cuántas horas se pasan los docentes de primaria y secundaria llenando reportes y hojas que tienen que entregar porque de otro modo los califican negativamente o los sancionan. Quienes nos dedicamos a trabajar en educación no lo hicimos para pasarnos la vida llenando fórmulas y reportes sin sentido académico. ¿Cuántas horas de estudio y de estimulación creativa pierden los y las educadoras en esos trajines?
¿Existe una desconfianza básica para con los docentes que se manifiesta en la supervisión burocrática? ¿Es la supervisión burocrática expresión de un control y autoritarismo de parte de los jerarcas? ¿Puede ser libre quien se siente controlado o supervisado constantemente?
También sería muy interesante indagar cuántas horas al mes, al año, gastan nuestros educadores haciendo trámites en el Ministerio de Educación Pública o en algunas de sus dependencias para lograr que les paguen los salarios o los reajustes y demás trámites de ese tipo.
2/ La politiquería y su influencia.
¿Cuántos ministros de educación ha habido con verdadera vocación de educadores? ¿No es el Ministerio de Educación Pública un botín destinado a premiar a quien hizo méritos en una contienda electoral o antes pero a base de servilismo incondicional para un o una política? ¿Cuántos nombramientos se realizan dentro del MEP sobre la base del tráfico de influencias? Ahí tenemos un tema de investigación que puede convertirse en un laberinto complicado y lleno de telarañas cuyos hilos se tejen, en el mejor de los casos, en los partidos políticos, en el clientelismo electoral, pasando por las diputaciones y sus asesores. Habría para escribir desde un culebrón al mejor estilo de las telenovelas mejicanas hasta una novela policíaca.
Una maraña de relaciones plagadas de autoritarismo, objetivos politiqueros, necesidades de supervivencia de los y las educadoras, intereses machistas, sumisiones de género, y otros ingredientes de ese tipo convierten la estructura del MEP en un tema de estudio, aún por investigar, en cuanto a su propia dinámica cultural. ¿No habría que plantearse cuanto antes una rama que incluya la antropología educativa en Costa Rica?
3/ El lugar de la educación en las prioridades sociales.
¿Para el proyecto económico neoliberal es una prioridad la educación pública en el país? Evidentemente no. Esa respuesta se confirma en la lista de prioridades sociales. ¿Cuánto ha crecido la población que requiere educación pública y cuánto ha crecido el presupuesto nacional destinado a ésta? Los porcentajes van a la inversa. La educación es prioridad cuando de foros se trata, sobre todo si son internacionales para mejorar o afirmar la imagen de los y las políticas.
El actual presidente prometió retornar al 10% del presupuesto nacional. Hasta el momento no lo cumplió y su sucesora obtuvo un alto porcentaje en las votaciones. El interés por la educación pública se ha convertido en un mito o un lema de campaña. Es más un recurso retórico para conmover al electorado.
Hay más interés en elevar el presupuesto en seguridad. Evidentemente, la tendencia económica es cada vez más autoritaria y por esa razón requiere más represión. La inversión en seguridad es más rentable: asegura más control político, a más represión más sujeción de los gobernados y más seguridad en el ejercicio del poder. Por otra parte, los cordones de miseria son canteras de votos muy baratos y muy fáciles de manipular, los ejemplos sobran en las últimas elecciones. Para el referéndum sobre el TLC, Óscar Arias S. fue capaz de entregar en un acto masivo un tornillo con un lazo de un puente que nunca llegó. O un habitante de una comunidad señalaba un puente que bautizó con el “puente de las promesas” pues elige presidentes, diputados y munícipes; nunca lo arreglarán porque se les acabarían las promesas para esa comunidad.[1] La memoria oral guarda la cotización de los votos en la “bolsa electoral” que va desde un diario o un bono de la vivienda hasta cien colones el más barato.
No sucede lo mismo con la educación, el presupuesto en esa área no es rentable desde una perspectiva a corto plazo. Una buena educación no produce seres manipulables y explotables fácilmente. Por el contrario, una educación basada en los principios humanistas debe conducir al pensamiento creativo y conceptual, y, por lo tanto, no se prestarán quienes tengan criterio propio para el juego de la gallina ciega en política, sino que exigirán debate, polémica y, sobre todo, rendición de cuentas. Algo que descalificaría de entrada a la politíquería y la demagogia. Para citar un ejemplo: ¿Cuántos candidatos a diputados del Partido Liberación tenían una causa penal? ¿Quién informó sobre eso o pidió rendición de cuentas?
¿Qué deja esa situación? ¿Cuál es el lastre de un presupuesto inadecuado?
4/ Un o una docente “multiusos”.
Hace varios años la Cátedra Carmen Lyra de la Universidad Nacional convocó a un concurso de testimonio llamado “Cuento mi vida de maestro”. En uno de los testimonios, un docente que fue maestro rural contaba que si alguien necesita saber dónde regalan algo que le pregunten a una maestra o a un maestro, pues se pasan la vida averiguando donde hacen donaciones para llevarlas al aula, desde papel hasta víveres para rifar o regalarle a los alumnos. El o la maestra no es únicamente un educador que prepara sus clases y va a impartir conocimientos. ¡Ojala fuera así!
Conforme la situación económica se ha deteriorado para los sectores más vulnerables y la vida en general se ha complicado porque las diferencias sociales se han profundizado, la enseñanza pública ha visto “ensanchar” el rol del educador. Son educadores, psicólogos empíricos, trabajadores sociales, organizadores de rifas, bingos, ferias y, además, deben disciplinar, educar, mantener despiertos y motivados a unos treinta y cinco o cuarenta muchachos en cada aula. Por si eso fuera poco, tienen encima a la prensa comercial, que muy a menudo denigra y culpabiliza a los y las maestras de la crisis de la educación y los padres de familia que, en algunos casos, no se asumen como colaboradores sino como supervisores o censores del educador.
¿Cuántos estudios hay acerca de la multiplicidad de funciones de los y las educadoras costarricenses? ¿Cuántas investigaciones existen que den cuenta de las tensiones y el desgaste por el trabajo en la educación? ¿Hay en las Facultades de Educación alguna área de investigación acerca de salud laboral de los y las educadoras? ¿Sabrá alguien cuánto aportan los y las docentes al presupuesto nacional con las rifas, bingos, bailes, ferias y demás actividades realizadas para recoger fondos? ¿Quiénes recogen dinero para construir aulas, para mejorar los equipos audiovisuales?
¿Han visto alguna vez al ministro de educación de turno preparando una feria o una rifa para construir aulas? ¿Existe alguna materia en la formación pedagógica que les prepare para la labor de limosneros del sistema educativo con tal de mantener la enseñanza pública? Yo he conocido una gran cantidad de maestros y maestras en esas andanzas no tan académicas.
Antes de discutir acerca de una educación crítica y humanista desde una perspectiva más conceptual académicamente hablando, yo quisiera puntualizar como requisitos previos para una reforma educativa la existencia de estudios serios y bien fudamentados acerca de: a-La estructura vertical y burocrática del MEP; b-La influencia de la politiquería y el clientelismo en el sistema educativo; c-La educación como prioridad, una perspectiva histórica y comparativa la década del sesenta y la década del noventa; d-Vida diaria del educador, una comparación entre dedicación al tiempo y funciones académicas y dedicación al tiempo y funciones no académicas.
Si contamos con una visión realmente crítica y analítica de nuestro sistema educativo, podremos entonces reflexionar en cómo cambiar esa estructura para que esté en concordancia y armonía con las teorías y metodologías existentes. Mi perspectiva es que no hay una única teoría, hay diferentes perspectivas que siempre enriquecen. Por lo tanto, para una educación humanista y crítica, entre más amplio sea el panorama conceptualmente hablando mejor será la capacidad del o la educadora para establecer el más adecuado y quizás el único camino para la enseñanza-aprendizaje: el diálogo. Ya lo estableció la antigüedad como modelo fundante: Los diálogos de Platón, el ejercicio socrático de la pregunta, la duda y la búsqueda colectiva de la respuesta.
No hay criticidad donde hay verticalismo, autoritarismo y repetición mecánica de contenidos. La función de la enseñanza es mejorar y ampliar hasta el infinito la capacidad de pensar, reflexionar, soñar, imaginar y crear. El horizonte se ensancha cuando la luz permite ver las distancias. Únicamente cuando conocemos nuestro pasado, podemos valorar y saber nuestras tareas del presente, y éstas se proyectan en el futuro si pensamos en las generaciones que esperan recibir de nosotros un mundo más justo y armonioso.
¿El sistema educativo costarricense le abre a la infancia y a la juventud la posibilidad de dialogar con su pasado, para conocer su presente y vislumbrar un horizonte? O, ¿los Derechos Humanos, la democracia y la paz sin fronteras son simples lemas de una imagen internacional?
Una educación crítica y humanista debe, como condición sine qua non, formar luchadores de los Derechos Humanos, la paz con dignidad y la democracia asentada en el consenso social y no en la manipulación ideológica como sucede actualmente. José Martí en Nuestra América formula muy claramente lo que deben ser las raíces del pensamiento y la identidad latinoamericana. Conocer las raíces de Nuestra América, para asomarnos al pensamiento universal con criterio propio con el fin de evitar convertirnos en un “espantajo” con disfraz importado de las metrópolis; estudiar las contradicciones históricas, económicas y políticas de la época que nos toca vivir; y, sobre todo, reconocer cuáles son los intereses de la gran potencia del Norte en nuestra área.
Apenas se señalan los senderos, “el camino se hace al andar”.
[1] Cr. El vídeo de Pablo Cárdenas El Santo Fraude.
Me parece excelente esta pubicacion. No deja nada por fuera en lo que a educacion se refiere. Me pregunto cuánto tiempo pasará para que se dé un verdadero cambio ideológico. Considero que el dinero que se utiliza se tira por la borda. La educacián está anquilosada y seguirá así mientras nuestros políticos de turno no muestren interés.
como es posible que el MEP siga nombrando aspirantes por argolla ya que son amigos del director del liceo como es posible que lleguen a las instituciones personas con un mt2 y una lic y le niegan la existencia de una plaza y a los dias aparece un aspirante que nisiquiera estudia la carrera y le dan las lecciones que supuestamente no existen o como un caso en particular de una prof de estudios sociales en un cindea en la zona de siquirres estudia para enfermera y da estudios sociales que pasa ya no vale estudiar sino ser amigo del director para tener empleo y los que nos quemamos las pestañas para tener preparacion y ser buenos docentes que nos muerda un burro